CELEBRA “LAS HAMACAS DEL MAYOR” 65 AÑOS DE TRADICIÓN

La empresaria Genoveva Rodríguez viuda de Gallardo, continúa el legado que le heredó su esposo, el Mayor Salvador Gallardo Ochoa

 

Ubicado en la playa Boca de Pascuales, en el municipio de Tecomán, el restaurante “Las Hamacas del Mayor”, es un lugar de tradición que deben visitar quienes desean disfrutar de una deliciosa gastronomía.

En la reciente celebración del 65 aniversario del icónico lugar, la empresaria Genoveva Rodríguez viuda de Gallardo reunió a su familia y personalidades importantes de la política y sociedad civil.

Ubicado a escasos metros del mar, con acabados rústicos, en su mayoría de palapa y madera de palma, el restaurante cuenta con amplio estacionamiento acorde a su  capacidad  y cuenta con diversas áreas de servicio que se adaptan a gustos y necesidades de sus clientes.

Su menú es muy variado, siendo la especialidad de la casa el filete relleno y los langostinos al mojo de ajo.

La historia de este lugar se remonta a la llegada del mayor Salvador Gallardo Ochoa y su esposa Genoveva Rodríguez Beas al municipio de Tecomán.

 

BREVE HISTORIA

La historia de la creación de “Las Hamacas del Mayor”, cuenta doña Micha, data de mediados de 1953, a la llegada a Tecomán de ella y su esposo, el Mayor Salvador Gallardo Ochoa.

Recuerda que un día su esposo le dijo que le traspasaban una enramada en Boca de Pascuales, por lo que pidió su opinión y al momento aceptó, puesto que señala que siempre le gustó vivir cerca de la naturaleza.

Detalla que pocos días después se subió al pasajero  con sus tres pequeños hijos y una canasta de mandado con cupo para 4 kilos; al llegar, se encontró con una rústica enramada con cupo para unas 50 personas que decía  “Las Hamacas”.

Sobre sus inicios, comentó que tenían un solo mozo y una cocinera, quién la instruía en la preparación de comida casera; pero lo que le enseñó, no funcionó, no tenían clientela y entonces pensó que lo que la mayoría de las personas deseaban comer estando en la playa, era mariscos.

Por ello decidieron cambiar el  menú de comida casera por platillos innovadores que en aquel tiempo no se preparaban en ninguna otra parte de la región, acotó.

Indicó que los nuevos platillos como los langostinos al mojo de ajo, los tacos de frijoles al carbón y la sopa de mariscos lograron conquistar los paladares de muchos clientes y amigos, quienes al pedirles platillos especiales fueron haciendo crecer su menú.

Con orgullo recuerda que algo que los caracterizó a su esposo y a ella fue el placer de servir y por ello lograron hacer un buen equipo.

Con añoranza expresó que él tenía su propia filosofía de la vida, era sociable, de buen carácter, bromista y conversador ameno por lo que atraía a clientes y amigos a quienes servía de anfitrión deleitándolos con los manjares del mar que ellos mismo preparaban al gusto del cliente, con su especial sazón.

Finalmente, indicó que así fue como nació la leyenda del Mayor de Pascuales (como le llamaban en aquel entonces  al restaurante de Las Hamacas) lugar de reunión de la gente de buen gusto por el comer y gracias a la preferencia y buenos comentarios de sus clientes, el negocio fue creciendo paulatinamente hasta lograr justa fama local, nacional e internacional.

En 1978, falleció el Mayor y poco después de su fallecimiento, “Las Hamacas”  pasó a ser “Las Hamacas del Mayor” en memoria a su persona.

Puntualizó que a la fecha continua siendo el restaurante de mayor prestigio gracias a la ayuda de Dios, el apoyo de su esposo  y a la sostenida solidaridad de sus hijos José Francisco, Enrique (+), Genoveva “Micha”, Vinicio, Patricia y Adriana.  

OTRO SERVICIOS

Además del servicio de restaurante, la planta alta se destina exclusiva para reuniones, exposiciones, conferencias, banquetes, entre otros.