CAFÉ DE GRETTEL, UN EJEMPLO DE NEGOCIO INCLUYENTE EN COLIMA

Grettel es una joven colimense de 17 años de edad, que vive con retraso psicomotor que ha afectado su desarrollo como el habla y el caminar, así como la memoria y su desarrollo intelectual.

 

Ahora propietaria de la primera cafetería incluyente, la Cafetería de Grettel no solo ha venido a cambiar la vida de esta chica empresaria, sino también de todas las personas con alguna discapacidad que colaboran en ella.

Además, en este negocio se expenden galletas elaboradas  por la Fundación San José que trabaja con niños con capacidades diferentes, así como las deliciosas gelatinas que elaboran los Niños Down.

 

Diariamente, al llegar al lugar, Grettel sale a recibir a los clientes con una enorme sonrisa, les ofrece el menú, el cual se sabe al dedillo, convive con los comensales y pasea muy feliz por las mesas, en ocasiones hasta le piden tomarse fotos para guardar un bello recuerdo de su visita a este lugar lleno de esfuerzo y dedicación.

 

Luego de pensar qué será de Gretel en el futuro, su madre, la señora Andrea Macías, decidió armar un proyecto a través del cual su hija y otras personas especiales como ella, pudieran enfrentar a la sociedad y sentirse productivos, el cual se hizo realidad y hoy opera como una cafetería incluyente en la capital colimense.

 

La señora Macías cuenta que la idea de Café de Grettel nació hace un año cuando decidieron que, después de la secundaria, Grettel no continuara hacia la preparatoria. Luego de eso, conoció el café Cordica 21, en Guadalajara, que maneja una fundación que apoya a personas con síndrome de Down y les brinda dicho espacio para trabajar.

 

“Este proceso para mí fue muy doloroso y para Grettel también (el de no continuar hacia la preparatoria), yo dije: no me puedo quedar aquí en casa con ella, Grettel no se la puede pasar viendo una televisión, yo he logrado muchas cosas con ella como para quedarme en casa”, explicó.

 

Por lo que se dio a la tarea de checar ese proyecto, del que dijo sentirse enamorada y que puso todo su empeño para poder aterrizarlo para su hija aquí en Colima.

 

Manifestó que aunque Grettel cuenta con un desarrollo suficiente para poder valerse por sí misma y que salga adelante; también requiere de tener una solvencia económica para obtener la atención adecuada que requiere.

 

Con este sueño en su mente, Andrea inició a tocar puertas para poder cumplir su meta, viendo que su principal obstáculo era el dinero para iniciarlo. 

 

Comenta que comenzó por buscar a distintas instancias de gobierno pero no tuvo éxito, y fue hasta que conoció el proyecto “Líderes de Impacto”, un grupo que se encarga de ayudar a emprendedores, que pudo iniciar el proceso de montar el negocio.

“Me acerqué a las plataformas de gobierno, metí el proyecto de Grettel a incubación y eso fue hace como unos ocho meses o más, donde yo solicitaba un crédito para montar la cafetería, nunca me dijeron nada. De hecho, los de gobierno yo creo que me veían y se escondían”, recuerda.

 

Este grupo, cuenta la madre, le ayudo a vincularse con una empresa llamada Café Santa Fe que le dio en comodato las máquinas para prepararlo, mientras que la actual directora del DIF municipal de Colima, Azucena Legorreta, les brindó el espacio para poner el negocio en el Centro Cultural Horacio Cervantes.

 

Destacó que  como familia han pasado por un proceso  difícil para lograr que esta empresaria sea quien es ahora, ya que no solo se trata de pagar una escuela, sino que también requiere de terapias, citas médicas, maestra de lenguaje, quien le de los cuidado para que ella camine, para que su motricidad fina mejore, el neurólogo, darle el medicamento adecuado y bajo indicaciones especiales.

 

 “Ha sido un proceso que iniciamos desde que era muy pequeña y mis hijos han participado en eso, Grettel es la única mujer de los tres hijos que tengo, los varones maduraron muy pronto, ellos tuvieron que asimilar que tenían una hermana especial, que tienen una capacidad diferente a la de ellos, pero que en nuestra casa y para el mundo es igual a todos”, expuso.

 

Sin embargo, dijo que la apoyará en todo momento para que este logro que ha logrado mantenerla feliz, siga creciendo, incluso destacó que  su siguiente meta es poder abrir una sucursal en Manzanillo.

 

“Yo trato que Grettel no se dé cuenta dentro de su mundo, que tiene una discapacidad, yo le digo: ‘tú eres igual que todos, estás entera, tienes dos manos, dos pies, piensas. A lo mejor tú haces las cosas un poco más lento que los demás pero las haces, entonces no pasa nada, eres igual que todos’. Mi fin es incluirla a ella, que nos vaya bien como familia y luego poder ayudar a más personas”, detalló.

 

Puntualizó que la vinculación y capacitación de estos jóvenes que forman parte de este hermoso equipo de trabajo, son capacitados por medio de la Fundación San José en Colima, que ayuda a este sector a aprender oficios e incorporarlos a empresas. 

 

Señala que todo se ha ido dando de manera increíble, desde elegir el lugar, ver cómo se ponía cada pieza, la barra, las máquinas, ella mostraba en todo momento su entusiasmo.

 

Grettel no es solo la empresaria, es quien toma los pedidos, sabe leer y escribir, interactúa con la gente, se encarga de llevar los alimentos  a las mesas, excepto las bebidas calientes.

 

Aquí también apoya su hermano Kevin de 23 años de edad, quien es el barista, prepara todo lo que hay en la cocina, desde los frapuchinos, el café, todo lo que se sirve, ya sea frío o caliente, así como los sándwiches. Mientras que la señora Andrea se encarga de la caja.

 

Comentó que como papás de un hijo con discapacidad, solo se tienen dos opciones, quedarse en la casa con ellos o hacer algo por ellos y “nosotros como familia hemos logrado que Grettel sea una persona independiente, segura, que se sienta incluida”. 

 

“Como mamá decidí asumir el reto junto con ella para que cursara sus estudios, “No somos eternos y tenía que prepararla para que enfrente su futuro, porque esta cafetería es algo para ella, para que tenga algo de que vivir cuando nosotros faltemos”, concluyó.