EL COVID-19, ES UNA AMENAZA PARA LA SEGURIDAD ALIMENTARIA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE: CELAC

+ México se encuentra entre los países que concentra un mayor número de personas con baja o nula alimentación, con un estimado de con 4,7 millones de habitantes en condiciones de hambre; Además, en naciones como México, Belice, Colombia, Guyana, Honduras, Panamá y Perú, existen territorios donde la desnutrición infantil es de más del doble que el promedio nacional

 

 

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) asegura que el principal riesgo en el corto plazo es no poder garantizar el acceso a los alimentos de la población que está cumpliendo con las medidas de seguridad sanitaria para evitar la propagación del virus, y que en muchos casos ha perdido su principal fuente de ingresos.

 

La pandemia causada por el nuevo Coronavirus repercutirá en un incremento del hambre y la pobreza en los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

 

La región ha visto empeorar su seguridad alimentaria en los últimos años, y esta nueva crisis podrá impactar de forma especialmente severa a ciertos países y territorios.

 

América Latina y el Caribe producen y tiene reservas suficientes para alimentar de forma adecuada a sus habitantes en los próximos meses, sin embargo, el principal riesgo en el corto plazo es no poder garantizar el acceso a los alimentos de la población que está cumpliendo con las medidas de seguridad sanitaria para evitar la propagación del virus, y que en muchos casos ha perdido su principal fuente de ingresos.

 

Por lo anterior, los gobiernos de la CELAC están implementando políticas para enfrentar la crisis, a pesar de las limitaciones presupuestarias, los desafíos logísticos y la urgencia de la situación, lo cual demanda iniciativas de gran impacto y que sean realizables en cada uno de los contextos nacionales.

 

La región debe iniciar lo antes posible estrategias “post-COVID-19” con el objetivo de retomar la senda de crecimiento sostenible e inclusivo que le permita lograr las metas de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030.

 

La Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) por su siglas en inglés, pone a disposición de los países de la CELAC su capacidad técnica y experiencia global relacionada con la identificación de instrumentos de política que están mostrando éxitos en la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y la seguridad alimentaria en el contexto del COVID-19.

 

En ese sentido, se tiene registrado que en el año 2018 los países con mayor prevalencia de personas que sufren hambre, fueron Haití (49,3%), Guatemala (15,2%), Nicaragua (17%), Bolivia (17,1%) y la República Bolivariana de Venezuela (21,2%).

 

Y en relación al número de personas con hambre se tiene a la República Bolivariana de Venezuela con 6,8 millones; Haití con 5,4 millones; México, con 4,7 millones; Perú, con 3,1 millones; Guatemala, con 2,6 millones de habitantes en condiciones de baja o nula alimentación.

 

Además, en México, Belice, Colombia, Guyana, Honduras, Panamá y Perú, existen territorios donde la desnutrición infantil es de más del doble que el promedio nacional.

 

Y en las zonas rurales las cifras de retraso en el crecimiento son considerablemente mayores que en las zonas urbanas, llegando a alcanzar diferencias mayores al 50% en México, Belice, Bolivia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Surinam.

 

Ante la pandemia del SARS COV 2 o Covid 19 la reducción en la actividad económica conducirá a un aumento en el desempleo, actualmente ubicado en 8,1% a nivel regional, que según estima la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) podría llegar a una tasa de 11,5%, lo que significa un aumento de 11,6 millones, respecto al 2019.

 

Esto afectará de manera generalizada a la población cuyos ingresos diarios son claves para adquirir bienes y servicios básicos de forma cotidiana, además muchos de los sectores más expuestos a esta crisis representan el 64% del empleo formal.

 

De hecho, la CEPAL estima que en 2020 el número de pobres en la región subirá de 186 a 214 millones de personas, en tanto que el número de las personas en pobreza extrema podrían aumentar de 67,5 a 83,4 millones.11 Esto significaría que entre 2019 y 2020 la tasa de pobreza regional pasé de 30,3% a 34,7% y la tasa de pobreza extrema de 11,0% a 13,5%.

 

Un análisis demuestra que Costa Rica, Chile, Trinidad y Tobago, seguidos de Argentina, Barbados, Belice, Brasil, Cuba, Ecuador, Honduras, Colombia, República Dominicana, Jamaica, Uruguay, México, Nicaragua, Panamá y Venezuela, son los países que presentan mayor exposición al riesgo de tener limitación en el acceso de insumos intermedios para la producción. Para ellos, se recomiendan distintas medidas que aseguren la disponibilidad o el crédito para acceder a insumos para la producción como semillas, fertilizantes o material de trabajo.

 

Las decisiones de política que tomen los países serán las que definirán el impacto agregado de la pandemia en la seguridad alimentaria de la región. Por ello, la CELAC puede contribuir adoptando las siguientes decisiones:

 

1) Reactivar el Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Plan SAN CELAC), adoptado en la III Cumbre de Presidentes, adecuándolo al nuevo contexto creado por la pandemia de COVID-19. Dicho Plan SAN CELAC 2, debería poner el acento en apoyar a los países miembros a acelerar la recuperación y el pleno funcionamiento de sus agriculturas y sus sistemas alimentarios, para no perder la ambición de lograr la meta del ODS-2 de Hambre Cero en 2030.

 

2) Recomendar a los países que aún no lo han hecho, que consideren declarar la alimentación y la agricultura como actividades esenciales o estratégicas, de interés público, en el marco de la pandemia de COVID-19.

 

 

3) Fortalecer, en el marco de los organismos de integración comercial existentes, acuerdos políticos para impulsar el comercio de alimentos entre los países de la CELAC, facilitando el intercambio de información y la cooperación técnica, entre otras acciones.