LOS CHAYACATES DE IXTLAHUACÁN

Los Chayacates es una de las tradiciones más antiguas del estado de Colima que data desde hace 400 años, y se celebra los días 5 y 6 de enero en el municipio de Ixtlahuacán, la cual fue reconocida en el año 2014, como Tesoro del Patrimonio Cultura de Colima, y da muestra del sincretismo entre la fe católica y las ceremonias prehispánicas.

Cada año, un grupo de cuatro personas se caracterizan de ancianos indígenas, con máscaras de madera, ropas confeccionadas con ixtle y acapán; así como pieles de tejones que simulan ser perros rastreadores, para llevar a cabo una recreación del pasaje bíblico que relata la huida de la Sagrada Familia a Egipto, ante las amenazas del Rey Herodes, quien mandó asesinar a los niños recién nacidos, ya que entre ellos se encontraba el mesías que será Rey de los Judíos.

La festividad toma su mayor auge en 1940 gracias al señor Candelario Arias, quien desde entonces se encarga de organizar la representación, la cual se divide en 6 partes: el robo del niño Jesús, esconder al Mayordomo, la coronación de los cuatro personajes, la espulgada de los Chayacates, el traslado de la pastorela, la siembra en donde se reparte una raíz llamada Chocohuistles.

Una vez listos, todo comienza el día 5 de enero, en el barrio de Los Once Pueblos del municipio ixtlahuaquense, justo a la entrada de la Parroquia de los Santos Reyes, cuando los cuatro viejos emprenden la búsqueda del Portal donde nació el niño Dios, para llevárselo y protegerlo del Rey Herodes, acto al que se le conoce como el rejuego. En las calles, hay jolgorio para todos los asistentes, donde se ofrecen antojitos y bebidas.

La misión para los cuatro Chayacates no es fácil, ya que en su travesía deberán luchar contra los demonios que quieren desviarlos del camino y distraerlos para que no puedan cumplir su objetivo.

En su trayecto, la gente del pueblo les ofrece alimentos y agua, para que los ancianos no pasen hambre y puedan seguir adelante.

Mientras tanto, cerca del Portal de Belén, hay una lucha donde participan los pastores, las Gilas, el Bartolo quien es un ranchero que defiende al niño Dios, una mujer llamada Florinda, Lucifer y los  demonios de 7 pecados capitales, quienes hacen declamaciones con versos y prosa libre.

Los pastores y las Gildas son comandados por el ángel Gabriel, que al final derrota con su poderosa espada a los demonios, y así pasan la noche en vela, resguardando al niño Dios, hasta que suena un tambor que avisa la llegada de los Chayacates.

 

Una vez que llegan al portal, adoran al mesías que ha nacido, y le hacen saber a la Sagrada Familia que el Rey Herodes ha mandado a sus soldados a buscar al niño que será el Rey de los Judíos, por lo que se ofrecen para llevarse al niño y así brindarle su protección, prometiéndoles a la Virgen María y a San José cuidar a su hijo.

Mientras permanecen en el recinto donde se encuentra el pesebre, los cuatro hombres viejos limpian el lugar y siembran maíz para cosecharlo y ofrecérselo al bebé como un obsequio.

Posteriormente, los Chayacates se llevan al niño Dios, pero lo que no saben, es que los pastores lograron convencer a varios demonios de ayudarles a proteger al recién nacido, lo que da pie a algunos malos entendidos.    

El día 6 de enero, retoman las actividades, y los Chayacates al ver a los diablos merodeando por las inmediaciones del pesebre, se roban al niño Jesús y emprenden la huida, por lo que los pastores indignados deciden ir tras ellos.

Después de una serie de acontecimientos, se logra aclarar el malentendido, y los Chayacates son coronados con las roscas de pan como se marca la tradición, que reparten, mientras cuidan al niño Dios.

El mesías, por fin está a salvo del Rey Herodes, y lo protegen sus padres San José y la VirgenMaría; los tres Reyes Magos, los pastores, el Mayordomo y por supuesto los Chayacates.

Entonces, juntos caminan por el pueblo, hasta llegar a otro jacal situado en el jardín principal del municipio, donde se hace la adoración al niño Dios, y los Chayacates llevan a cabo la representación del ciclo agrícola del maíz, conocida como la medición de los tlamacuas, siembra, escarda, pizca y reparto de la cosecha entre los miembros de la comunidad.

El ritual o ceremonia termina el 6 de enero con la adoración del Niño Dios en el jardín Principal de Ixtlahuacán, dondelos Chayacates hacen su último baile de alegría y cantan villancicos.

Cabe señalar que el 4 de enero de 2017, los Chayacates recibieron un reconocimiento que los acredita como uno de los 7 tesoros del Patrimonio Cultural del estado de Colima, un documento que estaba extraviado, y se recuperó ante el buró internacional de Capitales Culturales, en España a cargo de Don Xavier Tudela, agradeciendo este gesto.

 

Al respecto, Don Esteban Quinto Ramón, quien forma parte de este festejo desde hace 4 años, explicó que la palabra “Chayacate” viene del dialecto náhuatl: Chaya que significa hombre disfrazado que juega o golpea con un bastón, y Cate que se deriva de la palabra Hayacatl, que quiere decir máscara, en conjunto se refiere a un hombre viejo enmascarado.

Asimismo, detalló que cada elemento de los atavíos de los Chayacates representa algo: el pelo blanco significa la sabiduría, y sus vestimentas de ixtle y manta eliminan el olor limpio del Niño Dios, engañando a Herodes; y usan máscaras para no ser identificados por los soldados.

Asimismo, es importante mencionar que en este 2018  se conmemoraron 192 años de  que Ixtlahuacán fue elevado a municipio.

Para la gente de Ixtlahuacán ser Chayacate es una bendición, así como el participar en los pasajes de la representación, por lo que seguramente la gente continuará realizando esta celebración.