ES RENTABLE EL CULTIVO DE PITAYA PARA LAS FAMILIAS RURALES: ESPECIALISTA

+ El asesor del Cultivo de Pitaya, Javier Vázquez Gonzaga, aseguró que con la capacitación adecuada se puede llegar a aumentar la producción de 60 pitayos en una cordillera, con una extensión de 8 hectáreas, hasta 1,600, volviendo a la tierra más productiva y logrando reducir el tiempo de cosecha a aproximadamente 2 años

 

 

El asesor del Cultivo de Pitaya, Javier Vázquez Gonzaga, dio a conocer que el Proyecto del Cultivo de la Pitaya, surgió gracias a un programa federal con el objetivo de que las familias pudieran contar con una fuente de ingresos que provenga de sus tierras.

 

Explicó que la pitaya, es el fruto de una cactácea que se ha consumido en América por generaciones. Tiene una amplia demanda en el mercado internacional y se le considera una fruta exótica de sabor característico dulce y gran contenido de agua. Crece en forma silvestre en 20 estados de la República.

 

En ese sentido, aseguró que el cultivo de la pitaya es rentable, gracias a que no se requiere de mucha inversión.

 

“Un terreno para otro cultivo tiene un valor de aproximadamente 600 mil pesos, mientras que para sembrar pitayas, sólo se necesitan 60 mil pesos, además de que no se ocupa mucha agua para que florezcan”, precisó.

 

Aseguró que con la capacitación adecuada se puede llegar a aumentar la producción de 60 pitayos en una cordillera, con una extensión de 8 hectáreas, hasta 1,600, volviendo a la tierra más productiva y logrando reducir el tiempo de cosecha a aproximadamente 2 años.

 

El experto mencionó que su principal forma de propagación es vegetativa, a partir de los tallos o esquejes: de manera natural a través de la separación de los tallos y, en el caso de plantas cultivadas, mediante trasplante directo en el terreno definitivo o su colocación en bolsas con sustrato hasta la formación de nuevas plantas.

 

Asimismo, explicó que si se corta el brazo de los pitayos más grande, se pueden obtener más frutos.

 

Además de que el sol es un factor determinante para que el fruto sea más sabroso,  ya que “entre más fuerte esté el sol, más dulce resultará el producto”.

 

Indicó que las plantas comienzan a producir sus primeros frutos al año o a los 2 años del trasplante, dependiendo de si se utilizan plantas producidas en vivero o tallos, así como del sistema de cultivo y de la temporada en que se establezcan.

 

Mencionó que su vida productiva es muy prolongada, mayor a 10 años, pues muchos de sus tallos producen raíces adventicias que llegan al suelo, con las que se renuevan o se convierten en nuevas plantas.

 

Asimismo, las pitahayas cultivadas muestran excesiva variación de color, forma y consistencia de los tallos, espinas; tamaño de las flores y del fruto.

 

Indicó que la producción se comercializa a pequeña escala en las mismas comunidades productoras. En el caso de las localidades que se especializaron en la producción de pitahayas en sus huertos familiares, se dan dos vías de comercialización: en la primera, el productor se encarga directamente de la venta de su cosecha, ya sea en las carreteras o en los mercados o centros de acopio; en la segunda, los intermediarios acuden a los poblados productores para adquirir la producción, misma que trasladan en cajas de madera a los mercados o centros de acopio. Y el segundo mecanismo es el que tiene mayor importancia y es el que ha dado lugar a la formación de una extensa red de intermediarios, generalmente formada por productores de las mismas regiones.

 

Destacó que el cultivo también es generador de empleo y contribuye a la diversificación productiva y económica de los agricultores y de las regiones en las que se establezca.

 

Además, en los mercados regionales y su aceptación es cada vez mayor a nivel internacional, en donde ya son reconocidas como una exquisita y exótica fruta tropical. Sin embargo, es aún más importante y urgente la promoción de las frutas en el mercado nacional, donde en buena medida aún son desconocidas.

 

Por lo anterior, sostuvo que la alta rentabilidad de la pitahaya permite el financiamiento de proyectos para incrementar y mejorar su producción así como el tratamiento postcosecha y el desarrollo de su posicionamiento comercial.

 

 

“Las características de la pitahaya, su diversidad de colores, su adaptabilidad a los diversos climas, su creciente demanda en el mercado internacional, su rentabilidad y la necesidad de encontrar un producto sustituto a los cultivos tradicionales de escaso margen de utilidad, hacen de este fruto una excelente opción para el desarrollo de la sociedad rural mexicana que habita en las zonas de producción marginal”, señaló.