220 AÑOS DE VENERACIÓN A LA CANDELARIA EN TECOMÁN

Con 220 años de veneración a la Virgen de la Candelaria,  este viernes 10 de enero arrancó la fiesta con la procesión de Valenzuela a la parroquia de Santiago Apóstol, convirtiéndose en la máxima festividad religiosa del municipio de Tecomán.

 

Teófilo Cervantes Pizano, cronista parroquial en Tecomán y uno de los organizadores de la festividad recordó que “la imagen de la Virgen de la Candelaria procede de España, la dejaron los franciscanos y se quedó en Tecomán, donde ha perdurado la fe a pesar de inclemencias de todo tipo.

 

Mencionó que “en 1800 ocurrió un incendio en la primera parroquia de San Francisco Caxitlán y lo único que se salvó fue la imagen, por eso se trasladó directamente al pueblo siguiente, que era Tecomán”.

 

Acto que ocasionó “una pequeña envidia entre el pueblo de Valenzuela y el de Tecomán, ya que el primero era un pueblo de criollos orgullosos y el segundo era zona indígena en su totalidad, sin embargo, la imagen permaneció en Tecomán”.

 

Explicó que la tradición de Valenzuela a Tecomán es relativamente nueva, ya que apenas se realizará su edición 33 al surgir en el año 1987 por iniciativa del sacerdote  Antonio Flores Galicia, luego de recuperar una antigua cruz del lugar.

 

El cronista explicó que se trata de traer desde Valenzuela una cruz y durante el camino se colocó una vía de cruces como símbolo de la procesión que sale a las 5 de la tarde y llega a las 7 a la parroquia donde se bendicen las cruces.

 

Señaló que una de las actividades importantes y grandes de la fiesta será el domingo 19 a las 5  de la tarde, donde habrá un convite llamados “Anglitos y Santiaguitos” conformado por niños tecomenses ataviados de alas, aureolas o túnicas.

 

El domingo dos de febrero se realizará la procesión de la Candelaria, cuya fiesta reúne a peregrinos de los estados de Jalisco, Michoacán y a los llamados Hijos Ausentes.

La fiesta se  realiza en pos de la paz en el mundo y los simbolos que ahora se utilizarán, serán muy locales.

 

“Su vestimenta y adorno serán de Colima y sobre todo se dará prioridad a exponer la fruta de tecomán”.

 

La fiesta concluye el sábado 8 de febrero con la procesión al balneario de Pascuales, a las 6 de la mañana, donde se recuerda el milagro “Simonita” y se pide a la virgen que proteja al valle tecomense de los fenómenos naturales.