EL DERECHO PENAL DEBE TENER VISIÓN HUMANISTA: ERIK RAUDA

+La visión humanista de los servicios penales privados permitirá ejercer la labor con la mayor dignidad posible debe atender estas tres reglas en ese orden: causa justa, tiempo y honorarios

 

 

 

Para el profesor Erick Rauda, el Derecho Penal debe tener una visión humanista, lo cual “en teoría suena fantástico, pero llevarlo a la práctica es complejo”.

 

El Doctor en Derecho Penal por el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas, recordó que tuvo un profesor que decía que para exigir justicia se necesitaba “defender los casos como si fueran tuyos”, se gane o se pierda; sin embargo, para muchos abogados, cuando pierden el caso, “los pierden como lo que son: del cliente”, y es ahí cuando no sólo se pierde el caso, sino la convicción.

 

Comentó que “en apariencia así debe ser el mundo del Derecho Penal; los penalistas deben tener esa gran frialdad que les permite vivir en medio de un drama emocional, del cual pueden entrar y salir sin un sesgo de afectación, debemos tener un poder que nos hace inmunes al sufrimiento de los demás”.

 

Pero consideró que “también las fortalezas del penalista no debieran asociarse por completo a la frialdad, a la insensibilidad o a la rigidez, sino vincularlas a valores opuestos, como la sensibilidad, la conciencia, la empatía. Y es que la alta calidad profesional debe ir empatada con la alta calidad humana”.

 

Refirió que con el simple hecho de llamar a los acusados o las víctimas “clientes”, se les está asociando a los temas comerciales,  deshumanizando nuestra labor,  llevándola a ámbitos de superficialidad; no me imagino a un profesor llamándole clientes a sus alumnos”.

 

En ese sentido, consideró necesario retomar el ejercicio del Derecho Penal privado desde una visión humanista, para  lo cual se requiere de abogados que estén dispuestos a comprometerse en forma personal con los asuntos, ya que “un acusado o víctima que está viviendo los estragos del proceso penal, busca la calidez de un profesional que entienda y comprenda su situación, que le haga menos desgastante la secuela procesal”.

 

Sin embargo, reconoció que esta visión humanista de los servicios penales privados va en dirección opuesta al camino que han seguido los grandes despachos, mismos que han mercantilizado sus servicios, con fórmulas comerciales simples: mayor número de clientes, mayores ganancias; mayor carga de trabajo, contratación de más abogados.

 

“Su esquema de trabajo es sencillo, los socios del gran despacho atienden inicialmente a los clientes y por supuesto fijan honorarios, después encomendarán el caso a manos de alguno de sus abogados secundarios para que den seguimiento y les reporten, son los empresarios del Derecho Penal que lucran con la desgracia ajena”, expresó.

 

Por lo anterior, precisó que la visión humanista de los servicios penales privados que permitirá ejercer la labor con la mayor dignidad posible debe atender a tres reglas:

 

1. Causa justa. Se trata de que encuentres una fuente de motivación, pues es apasionante trabajar en pos de lo que tú consideras justo. Si bien el concepto de justicia puede estar idealizado, existen casos que por sus particularidades te inspiran a luchar con todas tus fuerzas.

 

2. Tiempo. Para poder defender con la intensidad que se requiere, es importante verificar tu disponibilidad, un abogado solo tiene la capacidad de atender pocos casos al mismo tiempo, ya que, si lo que pretendes es vender un servicio tan personal, no es posible delegar en otros colegas la responsabilidad conferida, es tanto como contratar al mejor cardiólogo del país y por problemas de tiempo la intervención quirúrgica la termina realizando uno de sus asistentes.

 

3. Honorarios. La única forma de atender pocos casos y vivir de ello, es cobrando lo justo por tus servicios; es evidente que ejerciendo de forma personalísima no te volverás millonario, pero sin duda podrás tener una posición económica muy aceptable.

 

Aseguró que él las ha aplicado en ese estricto orden, jamás a la inversa, “no importa cuánto dinero ofrezcan pagarme, si no tengo tiempo de atenderlo personalmente considero que la causa no es justa, simplemente lo rechazo, algo que quizás para muchos es impensable”.

 

Subrayó que “un penalista debe representar la luz de una esperanza, un conducto por medio del cual se pueda alcanzar la anhelada justicia”, sin dejar a un lado el saber tomar decisiones con firmeza y profesionalismo.

 

Finalmente, dijo estar convencido que la frase debe cambiar a “Los asuntos se defienden como si fueran tuyos, pero también se pierden como lo que son… tuyos”.