LOS ANTIGUOS HABITANTES DE COLIMA

Todo inició una mañana en el Cretácico. Hace unos 100 millones de años, cuando el Océano Pacífico cubría gran parte del estado de Colima.

 

Las amonitas fueron un grupo de animales, parecidos a los calamares que vivían dentro de una concha en forma de espiral. Podían medir apenas unos centímetros o llegar a ser del tamaño de la rueda de un camión. Aparecieron en el Devónico Medio hace 400 millones de años y se extinguieron junto con los dinosaurios, aproximadamente hace 65 millones de años. La paleontología es la ciencia que las estudia.

 

Cuando esta bonita amonita murió, su concha calló a las profundidades del mar, donde dio comienzo una larga cadena de fascinantes acontecimientos que hicieron posible su fosilización.

 

Las partes blandas de su organismo desaparecieron, mientras su caparazón era enterrado por sedimento. Con el tiempo, el hueco que dejó la materia orgánica también fue llenándose de minerales, dejando impresa en su interior la forma de la concha.

 

No todos los organismos que poblaron Colima a lo largo de su historia lograron fosilizarse. Depredadores, carroñeros y descomponedores lo impidieron.

 

En el plano ambiental, cuando algunos de nuestros cerros más altos fueron islas, la región que hoy se conoce como Colima era dominada por helechos, por ríos en cuya orilla crecían cícadas y que desembocaban en pantanos y lagunas. Abundaban las plantas con flor y varios tipos de insectos. Millones de años más tarde, el mar se desplazó y el fondo marino se convirtió en roca sedimentaria, preservando en su interior el fósil de la amonita.

 

Compartiré algunos acontecimientos que sucedían mientras la amonita se fosilizó; el súper continente Pangea se dividió para dar lugar a los continentes actuales. El homínido dio sus primeros pasos, evolucionó, dominó el fuego, creó a Dios, se hizo sedentario, inició la agricultura y construyó todos los templos y pirámides del mundo.

 

Tiempo después, salió de Aztlán aquella peregrinación famosa. En Colima, se desarrollaron las fases: Capacha, Los Ortices, Comala, Colima, Armería y El Chanal, que comprendían ciudades desarrolladas como La Campana.

 

Después, cambiamos de lengua y religión. La vía del tren llegó a Coquimatlán rumbo al puerto de Manzanillo, y en aras de la modernización el cerro de roca sedimentaria se dinamitó. Todo pasó más o menos así.

 

La majestuosa biblioteca paleontológica se deshiló. ¿Será coincidencia que a este sitio se le conozca como ‘Cerro de Los Libros’?

 

Llegar al sitio es difícil por los complicados accesos, los derrumbes constantes en las laderas, así como los alacranes y serpientes que habitan mimetizados entre las piedras.

 

Los temblores y le erosión terminaron por sucumbir las paredes, y como algo imposible, la amonita reapareció alumbrada por los rayos del sol apenas. La vegetación de Coquimatlán la abrazó.

 

Otros municipios en el estado con presencia de fósiles son: Armería, Ixtlahuacán, Minatitlán y Tecomán.

 

Otro ciclo largo concluyó ayer al medio día; con una cosa que llevó a otra que nos llevó directo a ti. Aquí de frente brindamos por otro trazo milenario que se consumó. Conociste la cámara y el Internet, y hoy, muchas personas podemos verte. Volverte a ver. Hola, después de 100 millones de vueltas al sol.

 

FIN

 

Fuentes consultadas:

 

https://www.nationalgeographic.es/animales/amonita

 

http://fosil.com.es/Ammonites.html

 

Más fotografías en: www.rafaelcruz.com.mx

 

 

*La amonita y el sitio, ya fueron reportados ante el Centro INAH Colima.