YA NADA ES IGUAL - SOCIALIZANDO DATOS

Balvanero Balderrama García

balvanero@gmail.com / @Balvanero.B

 

Como decía aquel comercial de hace unos años: después de un accidente, ya nada es igual. Así estamos, ya nada lo es y difícilmente lo será.

 

Cuando inició el #quedateencasa, había la ilusión esperanzada –no puedo afirmar que de manera general- de que regresaríamos pronto; se hacían planes de corto plazo y se tenía cierta confianza en ello. Pero no fue ni es así; los planes de corto plazo han tenido que transformarse en mediano y largo plazo, modificando calendarios y alejando el horizonte. Del 16 de marzo a la fecha se han acumulado 120 días… y contando.

 

Y no será lo mismo, no puede serlo. Se han acumulado experiencias, dolor, impotencia, anhelos, esperanza, optimismo, coraje, voluntad, enfermedad; y de tal manera concentrada que nos impacta de manera directa en lo que somos y cómo somos.

 

El regreso paulatino a las actividades está en el horizonte cada vez más cercano, aunque el descenso de la enfermedad no se vea por ningún lado. Habrá que hacerlo con responsabilidad y cuidado.

 

Muy al contrario, en este rincón del occidente mexicano las cosas van para peor: se incrementa el número de casos positivos –y se suponen otros más sin diagnóstico-, así como los decesos; consecuencia lógica es la saturación de los servicios de salud. También hay noticias que desesperanzan: el virus tiene trasmisión aérea, hay una mutación con mayor letalidad, rebrotes de contagios, cierre de actividades ya aperturadas…

 

Estamos incorporando nuevos accesorios al vestuario del día a día: cubrebocas –de todos los estilos y manufacturas-, caretas, lentes, guantes, gel, alcohol, tapetes sanitizantes; los cuales llegaron para quedarse un buen tiempo.

 

Y dentro de todo, como decíamos al principio, nada es igual. Tenemos cada vez más eventos a la distancia: saludar a familiares desde el auto, estudiar en y desde la virtualidad, titulaciones en línea, pedir comida, lavar todo, enviar de todo, abrazos y besos incluidos.

 

Y en medio de todo esto, la vida va. Personas cumplen años y cumplen ciclos. Unos nacen y otros llegan al atardecer en su trayectoria de vida. Se vive el amor y su contrario. Estudiantes egresan y se aprestan al siguiente nivel, con las exigencias que la nueva realidad exige.

 

Nada es igual pero se abre paso para los 125 millones de personas que somos en el país (INEGI. ENADID, 2018); la vida va.