TONALTEPETL 3/08/20

Gustavo L. Solórzano

 

Recuerdo que en alguna clase que nos dio Petronilo, (Vázquez Vuelvas) señalaba la importancia de que los menores de siete años tuvieran a sus padres, ambos, con ellos. “Así que si no tienen marido, búsquense uno por lo menos mientras los chiquillos crecen”, decía. Yo era alumno de la Escuela Superior de Ciencias de la Educación y el grupo era de más de sesenta estudiantes, concluimos 23 si mal no recuerdo. La mayoría eran mujeres, los hombres apenas sumábamos siete; naturalmente la bulla no se hacía esperar y las damas defendían su punto de vista. Justo cuando la algarabía amenazaba con desbordarse, Petronilo salía muy campante, la clase había terminado y los reclamos quedaban en lista de espera hasta otro momento.

 

El tiempo me llevó a otros estudios y pude entender la importancia de lo señalado por el famoso Petros. La naturaleza es sabia, perfecta, los humanos necesitamos de un patrón a seguir, una estructura afectiva en la que descanse nuestra formación y por ende, la conformación de nuestra personalidad. Se sabe que desde que el producto se encuentra en el vientre de su madre con cuatro meses y hasta que cumple siete años de edad, es la etapa base para el desarrollo de todo individuo. Lo anterior quiere decir que si en esa etapa de nuestra existencia tenemos todo, afectivamente hablando, seremos adultos completamente felices, de no ser así, las cosas serán diferentes y probablemente difíciles.

 

Nuestra sociedad se quebró cuando las mujeres dejaron el hogar para irse a trabajar, ese día fue el principio del fin en el equilibrio del núcleo social base de nuestra existencia, la familia. La frase “hasta que la muerte los separe”, se convirtió en mero formulismo de una caduca institución regida por hombres que oficialmente jamás han tenido una pareja, sería sano que sí. Hoy la libertad de criterio permite que la gente decida terminar con el contrato nupcial en cualquier momento. Naturalmente los paganos suelen ser los hijos, como si fuera un objeto cualquiera, la madre, normalmente, al quedarse con ellos, los usa en un burdo intento por detener a su pareja; los hombres también lo hacen. Peor aún, en no pocas ocasiones las madres descargan su frustración en quienes carecen de responsabilidad en la jugada. Otro caso es cuando una segunda pareja entra en escena y asume una autoridad que no le corresponde, violentando la de por sí ya caótica situación. 

 

Se imagina tener dos mamás  o dos papás, uno desentendido y el otro agresivo, sería como tener dos bicicletas, ambas con sus llantas ponchadas. ¿Me explico? Si por alguna razón su matrimonio no funciona, tenga presente que solo es eso, sus hijos están exentos de responsabilidad, ni pidieron venir al mundo ni decidieron que usted se casara. En consecuencia ellos solamente merecen amor, necesitan amor, requieren amor de ambos, por supuesto. Las diferencias son de los adultos, nunca de los menores.

 

ABUELITAS:

Sobre el tema del año, es poco lo que quiero decirle, solo cuídese usted y así cuidará a su familia. Ningún esfuerzo es suficiente cuando se hace en un solo sentido, las autoridades y quienes asumen el primer contacto nos necesitan unidos para vencer. Cuide su alimentación, su limpieza y su descanso, sobre todo, quédese en casa, en Colima todos nos necesitamos, es cuanto.