TONALTEPETL 25/06/20

Gustavo L. Solórzano

Todas las guerras son, sin duda, la expresión más burda de la ignorancia y pobreza de criterio de quienes las propician. Naturalmente si los que deciden detrás de un escritorio fueran a ir al frente, nunca habría guerras.

El 24 de junio de 1859 marcó un parteaguas en el respeto a los derechos humanos y la ayuda humanitaria sin distingos. Franceses e italianos libraron una batalla en Solferino, contra los ejércitos del Imperio austriaco y de la Alianza Franco  Piamontes   que ocupaban el país.  La violencia del enfrentamiento, en pocas horas, dejó  en el campo de batalla 40.000 víctimas entre heridos y muertos.  Los agonizantes imploraban ayuda ante el dolor y la sed.

 

Naturalmente los servicios de urgencia solo atendían a los de su bando y con ciertas limitantes. Ante ésta circunstancia, Jean Henry Dunant, empresario suizo, decidió sin demora motivar a la población para que prestaran ayuda a las víctimas sin discriminación del  bando a que pertenecían.

Horrorizado por los hechos, Dunant escribe un libro denominado “Recuerdo de Solferino” que fue publicado en 1862, costeó su impresión y lo remitió a personalidades, a familias regentes en Europa, militares, etc.  El éxito fue inmediato e inesperado.  Sus propuestas de que se formaran  sociedades de socorro desde tiempo de paz con personal voluntario preparado para atender a las víctimas  y que estos fueran reconocidos y protegidos por un acuerdo internacional.

 

Con apoyo de otros ciudadanos, reconocidos miembros de la masonería. Dunant logró que el gobierno suizo convocara a una conferencia diplomática, en octubre de 1863, en Ginebra a la que asistieron representantes de 16 Estados. Una Cruz Roja sobre fondo blanco, fue el distintivo creado para dar vida a la naciente institución y así mismo a la Media Luna Roja para los países con otras creencias religiosas.

En nuestro país, a iniciativa de la señora  Luz González Cosío de López y su esposo el Médico Fernando López, el 21 de febrero de 1910 el General Porfirio Díaz Mori,  expide el Decreto presidencial No. 401 mediante el cual se da reconocimiento oficial a la Cruz Roja Mexicana.

 

En los años 1929, 1932, 1941 y 1959, la Cruz Roja en Colima es puesta en marcha por distinguidos colimenses entre los que destacan Miguel Galindo, Benjamín Solórzano, Jorge T. Asaam y Porfirio López Larios, entre otros. Desde ahí hasta nuestros días, hombres y mujeres de gran valía, han desfilado por la institución llevando alivio a la sociedad sin distingo de ningún tipo.

Hoy como nunca en su historia, la benemérita institución pasa por una crisis económica de gran magnitud, en virtud de la situación por todos conocida y derivada del hecho de que no tuvo colecta.

 

Es necesario que las autoridades estatales, municipales y congresistas, incluyendo a la sociedad misma, desvíen su mirada hacia la Cruz Roja, institución única en el estado, que cubre servicios de emergencia las 24 horas de los 365 días del año, sin que exista una obligación tácita.  Finalmente, expreso una amplia y sincera felicitación a quienes han dado los mejores años de su vida, para servir desde la Cruz Roja, a millones de ciudadanos en todo el mundo, víctimas de una súbita enfermedad o un accidente, por celebrarse el día del Socorrista.

De manera especial desde estas líneas, envío un afectuoso saludo a quienes integran el Comité de Veteranos en nuestro municipio, sin duda, la Cruz Roja es un ejemplo de que todos nos necesitamos. Es cuanto.