TONALTEPETL 24 de Septiembre del 2018

Yo les apuesto lo que quieran… a que ninguno votó por López Obrador por el amor de Dios, votamos por un pinche cambio… Dr. Juan Manuel Mireles.

 

Ante cientos de interrogantes, acusaciones, señalamientos, advertencias y miles de expectativas, se acerca el momento en que la administración presidencial y todos los que fueron votados en el pasado proceso electoral asuman su nueva responsabilidad. El nuevo gobierno marca sin duda, un parteaguas de mayor trascendencia que el que se presentó cuando Vicente Fox asumió el poder. La ola generada por el representó una ilusión, una esperanza de cambio que los mexicanos votantes y no, esperaban. Lamentablemente el escándalo político social, sus desaciertos y la florido de su lenguaje además delas promesas no cumplidas y el enriquecimiento de sus familiares, terminaron por desilusionar a quienes habían puesto en el su complacencia.

 

Los debates previos a las elecciones 2018 dieron cuenta de que el objetivo de tres de los cuatro candidatos participantes no era México, sino el candidato que punteaba en ese momento. Mensajes en radio y televisión así lo constataban, magnificando el “Peligro” que representaba López Obrador para nuestro país en caso de llegar a la presidencia. Algunos artistas y empresarios amenazaron con irse de México si ganaba López Obrador, políticos varios despotricaron en contra de quien era el candidato favorito en las encuestas del momento y aseguraban que no llegaría.

 

Amargas deglutieron sus palabras al conocer la realidad el uno de julio por la tarde, justo cuando la tendencia que daba el triunfo al candidato hoy ganador era inobjetable. Muchas son las voces autorizadas que han dado su opinión en torno a la derrota y desaparición de algunos partidos. Pienso sanamente y con respeto a las acciones de quienes influyeron en ello, que la sencilla razón es la que señala el Dr. Juan Manuel Mireles, “votamos por un pinche cambio”.

 

 

 

Por eso es necesario decirles a los candidatos “ganadores”, que la decisión de los 32 millones de mexicanos que les dieron el triunfo no fue para ellos. El triunfo es de los ciudadanos que se arriesgaron en busca de un mejor presente para sí mismos y para sus familias, el triunfo es de los jóvenes que sueñan con tener mejores oportunidades para estudiar, el triunfo es de los mexicanos que se hartaron de mentiras y abusos de aquellos servidores desleales a México y a su gente.

 

Es necesario que los “ganadores” estén conscientes de la realidad que los arropa, un México que ha despertado de un gran letargo y que ha recuperado su poder. Un México cuya confianza depositada en una opción distinta a las existentes, puede ser retirada con la mano en la cintura dentro de tres años. Hacer bien las cosas y trabajar con unidad para el logro de un bien común no tan solo es una tarea sencilla, es una obligación que demanda la sociedad mexicana en su conjunto. Es más allá de una promesa, un compromiso que necesita cumplirse.

 

ABUELITAS:

 

 

Tiempo de cambio, las hojas caen y el viento acaricia la vida, la lluvia llega suave, refresca la tierra y ésta, se prepara para renovarse. Es otoño, tiempo de soltar lo innecesario para dar paso a lo nuevo, sin duda ahora soplan vientos nuevos, nada es para siempre. Es cuánto.