TONALTEPETL 22/06/20

Gustavo L. Solórzano

Por amor fue una vez al calvario con una cruz a cuestas, aquel que también por amor entregó el alma entera. Fragmento de la canción Por Amor: interpreta Marco Antonio Muñiz.

Copiado de los gringos como otras festividades paganas, el día del padre se festeja en México y otros países, el tercer domingo del mes de junio. Naturalmente éste festejo se celebra en fechas distintas en otros lugares del globo terráqueo. Incluso algunos coinciden la celebración con el festejo en honor a San José. Finalmente aunque con menos algarabía, los papás son festejados un domingo en el que se supone está en casa por no trabajar.

Desde éstas líneas envío un saludo cordial a todos los papás que me leen y de manera especial elevo un rezo por aquellos que dejaron éste plano.

 

Corría el año de 1976, éramos alumnos de secundaria y teníamos trato con Don Florencio Grajeda Santana, era un hombre qué, como muchos, había llegado a Colima desde el vecino estado de Jalisco. Joven y trabajador, forjó un modesto patrimonio que le permitió sacar adelante a su familia y contribuir con ello, en su formación profesional. Nosotros éramos adolescentes de ese ayer y nos reuníamos afuera de la tiendita de su propiedad y que él mismo atendía en la esquina de Corregidora y Manuel Galindo. Un “chesco” bien helado y unas palomitas deliciosas por cierto, eran el menú que acompañaba nuestra amena charla. Así como el aperitivo que señalo, nos comíamos al mundo en menos  de lo que canta un gallo tartamudo.

 

Sin prisa alguna, compartíamos anécdotas y componíamos la parte del mundo que nos tocaba. Martin el negro, Noé el borre, Pepe Ávila, y otros, platicábamos sin escatimar el tiempo, siempre y cuando no excediera de las veinte horas, pues mamá nos esperaba. Lencho, como afectuosamente le decíamos, era tío del Borre y papá de Mercedes y Marcela, dos buenas amigas. Él siempre, al margen de la diferencia de edades, pues éramos unos mocosos y él un hombre de adulto, sabía ponerse a nuestro nivel y puedo asegurar que nos entendía. Aceptaba y propiciaba respetuosas bromas, se interesaba y nos daba algún buen consejo enfocado hacia nuestro comportamiento. Un día le ganó la edad y se fue, nos dejó su esquina, ahí juntito al templo de la Salud, que obviamente sin él amigo, no era lo mismo.

 

Una noche de otra época, mientras dormía, fui despertado por unos fuertes golpes en la puerta de mi domicilio, desganado me incorporé de la cama y fui para ver si era de éste mundo o del otro. Precavido abrí la ventana y alcancé a ver a mi tío Margarito y a su yerno que ya se retiraban, tenían mucho rato tocando. “Tu padre murió y es necesario que vayas al issste para que entreguen el cuerpo” fue la respuesta al saludo de buenas noches que yo expresé. La noticia me cayó como esas cubetadas de agua fría qué,  en viernes de Dolores los estudiantes de mis años mozos repartían a diestra y siniestra. 

 

ABUELITAS:

 

 

El 23 de junio de 1937, el Presidente de México, Lázaro Cárdenas, en Palacio Nacional, con fundamento en la Ley de Expropiación de 1936, decretó la nacionalización de los Ferrocarriles Nacionales de México. El 30 del mismo mes, Cárdenas decretó, mediante la Ley de Secretarías y Departamentos de Estado, la creación del Departamento de Ferrocarriles Nacionales de México, y casi un año más tarde, el 1 de mayo de 1938, se entregó la empresa a los trabajadores para que la administraran, cuanta falta hace el ferrocarril para los ciudadanos, sin duda todos nos necesitamos. Es cuanto.