TONALTEPETL 21/11/19

Gustavo L. Solórzano

Como parte del contingente de la Cruz Roja en nuestra ciudad, recorrí las calles en el desfile al igual que el 16 de septiembre, había poca gente, esta vez menos que otras. El comentario es generalizado, “deberían de hacerlo en fin de semana”.

 

La revolución mexicana 1910 marca un nuevo parteaguas en la vida de nuestro país, a cien años de la lucha independetista aún sangraba la herida. Las mujeres y hombres de la época habían hecho lo necesario y México, se convirtió en un país de libertades extraordinarias.

En la actualidad, a más de cien años del último movimiento armado por un bien común, los héroes están satisfechos de sus acciones, no del rumbo que siguió el país, ya no necesitan desfiles semidesiertos, ni costosos para quienes en ellos participan. Desfiles desprovistos de creatividad y repetitivos, peor aún, acompañados de música extranjera que celebre nuestra mexicanidad.

 

El horno ya no está para cocinar bollos, la golpeada economía requiere de un mejor pensar y así, evitar gastos superfluos a los padres de familia.

Hay mejores cosas que pueden realizarse para honrar a nuestros héroes, me atrevo a decir que ellos estarían gustosos de que se modificara el obsoleto estilo de conmemorar su gloria.

Propuesta:

Que los desfiles, mediante concurso,  se hagan en sábado o domingo, y que en el caso de las escuelas participantes los premios sean computadoras, material escolar y de oficina, uniformes y material deportivo e incluso de limpieza. Puede darse también dinero para mejoras del plantel y que éste se ejerza mediante un comité exprofeso.

 

Aunado a lo anterior, que los 10 mejores promedios de las escuelas ganadoras puedan ser becados hasta el término de su profesional (sí se puede). Es decir, que se atienda la parte histórica y la educativa, eso motivaría a los planteles para participar y a la sociedad para asistir. Por otro lado, pueden llevarse a cabo concursos literarios, poesía, cuento, narrativa, declamación, pintura, etc. Composición a los hechos históricos de nuestro México, puede ser otra alternativa que generaría buena participación y poco gasto. En fin, las instituciones tienen muchos cerebros que pueden idear nuevas formas de festejar la revolución, conviene modernizarnos ya.

 

El desfile me dejó un reconfortante sabor de gratitud, aplausos generosos  a nuestro paso, tiene su ventaja ser veterano. Cuando llegué a la Roja no había escuela de paramédicos, ni las unidades tenían aire acondicionado o equipo sofisticado, tampoco se ganaba un sueldo y las instalaciones era modestas. Afortunadamente existía buena voluntad, conocimiento teórico práctico y un inquebrantable espíritu de servicio, para llegar a donde fuera necesario sin esperar nada a cambio. Hoy, reitero, el voluntariado está en peligro de extinción en todos los niveles.

Bien harían en incluir en las escuelas clases de humildad y humanismo en todos los grados.

ABUELITAS:

 

Agradezco las múltiples muestras de aprecio que recibí de los lectores que amablemente me leen, en torno a la propuesta que hice, para techar el Teatro del Pueblo Emigdio Salgado Mares en la feria. Agrego que con algunas pequeñas modificaciones, los terrenos actuales pueden seguir siendo funcionales. Es decir, no se necesita mover la feria a otro lado, se necesita mejorar la calidad y la calidez de lo que en ella se ofrece; fortalecer los espacios, con facilidades, para que los productores, artesanos, comerciantes, diseñadores, etc. De nuestro estado y de la región, tengan un mercado digno en donde exponer su producto. Felicito al Lic. Petronilo Vázquez Vuelvas y a su equipo de trabajo por los logros alcanzados, indudablemente existen opciones para mejora. De manera especial felicito a la sociedad colimense por su apoyo y participación de buena voluntad.