TONALTEPETL 18/06/20

Gustavo L. Solórzano 

 

Cuando un docente antepone una calificación a  las necesidades familiares o personales de una alumno, para determinar así, su aprovechamiento escolar o su capacidad para enfrentar la vida, está equivocando no solo su proceder sino su compromiso humano y profesional.

 

En 1983 el Prof. Juan Oseguera Velázquez me invitó, gracias a un amigo mutuo, el licenciado José Luis Ramírez Ramírez, ambos fallecidos, para formar parte de los  Caballeros y Guías Aztecas de la Secretaría de Educación. Un programa basado en el escultismo promovido por Robert Stephenson Smyth Baden-Powell de Gilwell. Quien fue pintor, músico, militar, escultor y escritor británico. La idea no era nueva para la Secretaría de Educación, ya la usaba la Secretaría de Hacienda a nivel nacional; la variante en relación al modelo inglés es que se usaban términos eminentemente nacionalistas y en el caso que señalo, estaba destinado a los hijos de los trabajadores.

 

En Colima la Unidad de Servicio Educativos a Descentralizar, hoy Secretaría de Educación, lo puso en marcha en las escuelas primarias Alejandro Flores Garibay, Rafael Briceño Ramírez y La tipo república Argentina. Como el programa no contaba con recursos inmediatos me invitaron para que yo reuniera a jóvenes voluntarios que quisieran sumarse, bajo la promesa de gestionarnos una plaza. Niños de cuarto, quinto y sexto grados, se integraron gustosos y cada sábado teníamos actividad en los patios escolares de cada centro educativo.

 

Cada tres meses teníamos actividad extraescolar y visitábamos lugares cercanos en donde participaban también padres de familia en apoyo a las actividades. Aprovecho para agradecer a Miguel Ángel Torres Herrera y a Roberto Romero Espinoza, quienes en aquella época se sumaron junto con otros compañeros al programa aportando su experiencia juvenil y su buena voluntad, como conocedores del escultismo. Trabajamos duro, el programa se volvió exitoso y reunió a casi cuatrocientos estudiantes de los planteles que señalo. A pesar de ello, la promesa no se cumplió y nos vimos en la necesidad de buscar otras opciones que ayudaran para comer y seguir estudiando.

 

En mi caso, la Sección seis del sindicato de trabajadores de la educación me abrió la puerta, cuando era su Secretario el Prof. Manuel Edmundo Llerenas Ibarra. Obviamente lo tengo en especial aprecio y gratitud permanente al igual que al Prof. Enrique Arreola Quiróz, quien fue mi primer jefe superior y me dio un respaldo total durante su gestión. De ahí en adelante siguieron momentos diversos en donde he tenido la satisfacción de aprender de grandes hombres y mujeres, forjadores todos de una sociedad “sentipensante”. Hoy espero la oportunidad, con el apoyo y anuencia del señor Secretario Jaime Flores Merlo, de cerrar dignamente mi ciclo laboral y así poder servir a mi estado desde otra trinchera, seguro estoy así será.

 

Tlacahua nican acticac tepilhuan moaxa tlayecua impampa tet enyotixtle notechpa nemilixtle yenotexpa tetlalpam tlayequitole. (Señor: Aquí están los hijos tuyos trabajando por el engrandecimiento de su vida y de su Patria Bendícelos

ABUELITAS:

 

Vamos a seguirnos cuidando, el dengue es un problema de salud qué, como todos, puede prevenirse. Usted sabe que los cacharros olvidados con agua, so espacios propicios para la reproducción del zancudo. Mantengamos limpios nuestros espacios y evitemos la propagación. Sin duda todos nos necesitamos. Es cuanto.