TONALTEPETL 18/05/20

 

Gustavo L. Solórzano

 

 

Cuando se tiene el estómago lleno, es difícil ver la necesidad de otros. (Yo)

 

 

La historia de la humanidad está llena de gente altruista que ha dado lo mejor de sí, para remediar el dolor de quienes menos tienen. En Colima, las esposas de los gobernadores que he conocido y servido de manera externa, son una muestra clara de ello. La saturada agenda y en no pocas ocasiones riesgosa de los gobernantes, siempre ha contrastado con la cara amable por citar un ejemplo, del Dif. En todo momento sabían ser solidarias y generosas, mostrando verdadero compromiso con las causas justas y humanitarias.

 

Realmente ignoramos cuanta gente está en éste momento sin trabajo, sin familia pudiente y por ende, sin percepciones económicas que ayuden a resolver una de las necesidades más apremiantes, alimento.

 

Cuando esto escribo, un promedio de dieciocho mil personas se han acercado al gobierno estatal en busca de una despensa. Son personas que se quedaron sin trabajo derivado del virus y que obviamente buscan resolver lo prioritario, comer ellos y sus hijos. Bien por la administración estatal que atiende éste rubro; respetuosamente lo comento, ojalá que los protocolos sean sencillos y la respuesta sea inmediata.

 

 

Más allá de la demagogia, el oportunismo o la indiferencia, es necesario que los colimenses nos unamos de manera solidaria y apoyemos de forma concreta a quien necesita.

 

Permítame compartirle que El Consejo Municipal Ciudadano para el Bienestar de Colima, A.C. ha puesto en marcha una sencilla acción, reunir un kilo o litro de un alimento no perecedero para armar despensas y hacerlas llegar a quien las necesite. Todos podemos hacerlo, solo necesitamos voluntad organizada.

 

Le invito para que se sume y aliviemos un poco, el dolor de personas que necesitan más que usted y yo en éste momento, gracias.

 

 

 

Tedros Adhanom, actual director general de la Organización Mundial de la Salud comentó en abril del presente año que le preocupaba el uso masivo de mascarillas médicas por parte de la población en general. La razón, porque se iban a terminar y quienes realmente las necesitaran no encontrarían. La indicación fue que la usaran solo los afectados y posiblemente, contagiosos.

 

Derivado de lo anterior, Tedros sugirió que se investigara la efectividad de las mismas, puesto que las mascarillas, léase cubre bocas, no pueden detener la pandemia por si solas.

 

Hoy se sabe, por la propia OMS que el virus mentado no queda flotando en el aire ni es medio de contagio si salimos a la calle o caminamos por un lugar por donde pasó una persona infectada. O sea, los cubre bocas solo son necesarios para personal médico, personas enfermas y sus acompañantes, nada más, evite gastos

 

Lo que sí es recomendable es respetar la distancia de un metro entre una persona y otra, lavarse las manos con jabón y no con gel antibacterial, que en éste caso para nada sirve. Evite tocar con sus manos paredes, muebles, escritorios, etc. Cuando esté en la calle o establecimientos públicos, esas pudieran, aunque no existe evidencia, guardar el virus o algún otro patógeno. Cuide su limpieza, tenga presente que todos nos necesitamos. Es cuanto.