TONALTEPETL 15/06/20

Gustavo L. Solórzano

Fundado en su casa de manera inicial, con presupuesto propio y de algunos mecenas que con gran aprecio para Doña María, (Ahumada) aportaban algunas modestas cantidades, nació lo que hoy conocemos como el Museo de las Culturas de Occidente. Eran tiempos aciagos y realmente el amor a lo nuestro, hacia el milagro. “Sabes güero, no sé cómo le voy a hacer, pero le dejaré a Colima su historia en barro”, me dijo un día esa señorona. Colima como estado es una zona ampliamente rica en arqueología, existen piedras, vasijas, figuras diversas que son el vestigio profundo de una raza cambiante que aprendió a quedarse en casa.

Dejaron de ser errantes y empezaron a formar pequeños grupos en las cercanías de los ríos y lugares que ellos consideraban seguros para su familia. Así fueron dejando también, huella indeleble de sus costumbres y formas de vida.

En las zonas aledañas al volcán, en el centro de Colima, en Coquimatlán, Minatitlán y en todos los municipios, conocí lugares en donde existen muchas piedras mapa y asimismo probables pirámides. “Si tú les dices en donde están ubicados, se vendrán como aves de rapiña y saquearán todo güero”. Me dijo solemnemente Doña María y en un tono que más bien sonó a un mal presagio.  

 

En esa época, desconozco ahora, era necesario mandar las piezas a México para que fuera certificada su autenticidad y probable fecha de creación. Un elemento químico denominado carbono 14, mismo que se encuentra presente en la pieza a revisar, permitía entonces contar la historia del objeto en cuestión. Hoy se sabe que el C14* no es fiable al cien por ciento, pues al parecer presenta una variación de veinte años de distancia y esto puede estar ligado a las condiciones climáticas.

En la época a la que me refiero, Doña María Ahumada de Gómez era una mujer llena de vivencias, encantos y desencantos. “Mira güero, no se necesita ser muy lista para darse cuenta que México nos ha regresado copias de las originales que les hemos mandado para su revisión”. 

De temperamento fuerte, carácter indomable y un amor inmenso a nuestra historia y a nuestra gente, Doña María conocía su oficio.

 

Nada nuevo existe bajo el sol, buen trabajo tiene el Inah en nuestro bello estado para rescatar lo que han dejado, quienes desde su desconocimiento o ambición, han vendido nuestra historia en figuras,

por unos cuantos pesos.

 

Relevos:

¿Quién asesora a los servidores públicos? Recientemente en algunos cambios se publicaron fotos de los mismos, en diferentes medios y salen con cubre bocas, o sea, no se distinguen sus rostros. Me parece y lo digo respetuosamente, que la ciudadanía merece conocerlos, seguro ya habrá tiempo.

 

ABUELITAS:

 

Las piezas del ajedrez político continúan viajando por el tablero de nuestra sociedad. Augurios y pregones destacan cualidades de unos y despiadados merman con sus expresiones las posibilidades de otros.  Ni las encuestas ni los medios deciden por la gente, somos los ciudadanos quienes habremos de ejercer el voto de manera libre y secreta para seleccionar a quienes han demostrado en los hechos, cumplir. A quienes convocan a la unidad con respeto y buena voluntad para seguir sirviendo y no sirviéndose de la confianza ciudadana, en Colima todos nos necesitamos. Es cuanto.

 

*N+1, ciencia que suma.