TONALTEPETL 10/09/20

Gustavo L. Solórzano

Derivado del abuso de confianza de gente sin escrúpulos y de la nula vigilancia, el maletín del “Viajero” en el jardín de la libertad fue robado. Afortunadamente la policía pudo recuperarlo, porque fue abandonado. Hace muuuchos años, en cada jardín había una pareja de gendarmes para salvaguardar el orden y cuidar a la familia, ayudando además en cualquier necesidad que se requiriera.

Recuerdo que, en una ocasión, laborando en una paletería para solventar mis gastos de secundaria, un amigo del dueño ingresó a la misma, dada la confianza de que el gozaba, y al parecer bajo los efectos de una crisis de ansiedad tomó un cuchillo y amenazó con suicidarse.

 

Salí despavorido y de un chiflido alerté a los guardianes del orden para que tomaran cartas en el asunto. De inmediato se presentaron al lugar y su sola presencia nulificó las intenciones de aquel hombre, quien al verse detenido forcejeaba sin lograr liberarse y siendo trasladado finalmente a la cárcel de manera preventiva, para poder avisar a los familiares del afectado.

La policía también cuidaba que los niños y muchachos no apedreáramos los árboles ni consumiéramos la fruta de los mismos, a menos que estuviera en el suelo. Muchas veces fuimos perseguidos por ello, no éramos vagos, solo nos gustaba la fruta que al igual que nosotros, crecía libre en los frondosos árboles Torres Quintero.

 

De la misma manera que el maletín, manos piadosas hurtaron las balsas del monumento al tubero que se encuentra en el jardín Núñez. Nadie hizo eco y quedaron en el olvido, seguramente lo vieron muy cansado de la carga y decidieron aligerarla.

 

Hace unos días después de una fuerte tormenta nocturna, una rama de árbol rompió los cables de luz que van del poste de concreto a un domicilio contiguo. Haciendo gala de buen samaritano y temiendo que fuera a generarse una situación de riesgo para los transeúntes, me armé de valor y llamé a la cfe. La dama que me atendió lo hizo de manera poco amable, después de un largo interrogatorio al viejo estilo de c4, se me cortó la llamada. Atrevido como soy, volví a marcar y me encontré con una dama menos cortés que la anterior, quien para finalizar me dijo, “en unos dos días pasan”. Mi poca tolerancia a la frustración me motivó a buscar otra opción, me animé y llamé al área de alumbrado público del ayuntamiento de Colima y casi de inmediato llegaron dos diligentes caballeros para dar momentánea solución al caso.

 

Resulta que, en el interrogatorio de las féminas pertenecientes a la cfe, me preguntaron qué cómo sabía que el cable era de la comisión, si el ayuntamiento también se colgaba de ahí. Eso me dio la idea de llamarles y acudieron Heli Cárdenas e Iván Silva, quienes de manera profesional me explicaron lo que podía y no, suceder con el cable de la cfe y no del ayuntamiento, así mismo, con el fin de prevenir un accidente lo enrollaron y aislaron con cinta, asegurándolo lejos de menores. La verdad que personas con la calidad de los señores Cárdenas y Silva es un gusto tratar. Les agradezco y felicito al ayuntamiento de Colima por este para de buenos trabajadores.

 

ABUELITAS:

 

 

La unidad de los colimenses está siendo puesta a prueba. Mantengamos la fortaleza que nos fue heredada por nuestros ancestros. La salud y la vida son nuestro tesoro, a seguirnos cuidando, pues todos nos necesitamos, es cuanto.