TONALTEPETL 10/08/20

Gustavo L. Solórzano

Anécdotas:

Por el camino viejo que unía a la Villa con Colima, existía una vieja granja en donde criaban pollos, nunca le he visto la boca a un lobo para saber si está oscura, pero si esto es real, la amplia calle así estaba, más bien lo que  le sigue de oscura. La desaparecida estación de radio XEBCO, trabajaba veinticuatro horas y  el turno vespertino terminaba a las cero horas. Luego entonces, terminando el turno nocturno, representaba un viacrucis poder abordar un taxi por la distancia y por la hora. Mis valientes compañeros decidieron arriesgarse a que les saliera algún monstruo desvelado o por lo menos el vampiro de la media noche. De tal forma que tomaron rumbo por la tétrica calle abandonada.

La XEBCO inició sus labores un 26 de julio de 1986 bajo el gobierno del Lic. Elías Zamora Verduzco, contaba con un transmisor con capacidad de cincuenta mil watts de potencia para usarlos durante el día y otro de diez mil para las noches. Al principio la estación transmitía solo hasta las dieciocho horas y conforme pasó el tiempo fue aumentando su horario laboral y de emisión radiofónica. Recuerdo a mis compañeros  Armando, Alonso, Cuco, Felipe, Jorge, Ernesto, Palos, José Luis, Raúl, Carlos, Toño, Del Viento, Don Chago, Hugo, Enrique, Arturo, Iván, Liliana, Maricruz, el Lic. Julio, la Licda. Marcela, Rafael Ruiz, el Ing. Homero y muchos más que me llevaría tiempo mencionar. Con ellos, la estación de radio tenía sin duda, un buen equipo de trabajo que aplicaba su conocimiento y dedicación para que la Voz de Colima llegara a muchos lugares  no solo de nuestro país sino fuera de él.

 

En aquél entonces, alrededor de la estación no había más casa que la de Don Santiago, él era uno de los vigilantes y excelente compañero. Había que caminar varias cuadras para encontrar gente y algo para comer. Algunos compañeros acostumbraban tener reservas alimenticias, por si acaso, galletas, sopas instantáneas y otras burundangas poco nutritivas, pero eso sí, llenadoras. De vez en cuando algún buen samaritano nos llevaba tortas, pan, tacos y alimentos varios que sin duda, eran un deleite para quienes nos tocaba turno, ya no se diga cuándo cubríamos horas extras.

El grupo caminaba a pasos agigantados por la lóbrega calle mencionada, para su tranquilidad momentánea, unas luces de automóvil iluminaron desde lejos la olvidada calle, en el fondo les generó cierta tranquilidad, aunque poco les duró el gusto. Las luces provenían de una patrulla cuyos diligentes gendarmes bajaron inmediatosamente rodeándolos fusca en mano, para increpar a los interfectos,  “buenas noches, les vamos a dar una revisadita”. El miedo a lo desconocido de la noche se transformó de inmediato y en sus mentes cruzó una idea preocupante, ¿Serán peor que el ánima o el monstruo? Antes de que las cosas se empeoraran y sin ponerse de acuerdo mis compañeros anunciaron como si fuera un programa de dígalo cantando, “Trabajamos en la radio y vamos saliendo”. Eso les valió incluso un acompañamiento hasta un lugar menos inhóspito.

ABUELITAS:

 

Pongo a su disposición y lo haré con cierta continuidad, la siguiente cuenta bancaria para donaciones a la benemérita institución: BBVA Bancomer, clabe: 012090001956562657, cuenta: 0195656265 a nombre de Cruz Roja Mexicana IAP. Por favor, súmese y apoye, todos la necesitamos y por favor vamos a seguirnos cuidando. Es cuanto.