TONALTEPETL 09/03/20

Gustavo L. Solórzano

 

Los hombres y las mujeres unidos por un sí, en favor de la vida.

Sin duda el nueve de marzo es un día esperado por diferentes sectores sociales de nuestro país, en primer término el político. Ese es el concepto que más pesa en nuestra sociedad, la posibilidad de que el paro al que convocan las mujeres tenga ese trasfondo. Sería un grave error que así fuera, desvirtuaría por completo un movimiento que se piensa serio, real, limpio, y sobre todo reivindicador de la mujer violentada y olvidada. Un movimiento al que muchos hombres se sumarían gustosos en bien de la mujer.

 

Es innegable que las mujeres han sufrido abusos y vejaciones a lo largo de su existencia. Cierto es que existen mujeres que “han parado el dedo” en cuanto a actitudes violentas, aunque no es el caso señalar quien ha sido peor, el hombre o la mujer. Mi señalamiento es en el sentido de que más allá de buscar culpables, se pondere la necesidad de encontrar soluciones reales a las necesidades reales de las mujeres, partiendo de la premisa de que cada quien asuma su responsabilidad. Sociedad, autoridades e instituciones, congruencia total.

 

Es necesario actuar de manera congruente y sensiblemente humana. Señalo lo anterior porque no es posible gritar consignas en favor de las mujeres y que las mismas mujeres se conviertan en acérrimas enemigas y a la vez verdugos de las mismas integrantes de su género.  Por otra parte, una marcha para defender la vida representa una oportunidad única para resaltar los valores por los que se lucha y no lo contrario. De ahí que representantes de las mujeres agrupadas en “undiaportodas”, hayan dado a conocer a mi compañero Juan Carlos Flores, su postura en torno a ésta marcha: “no queremos que se use la violencia contra las mujeres como una bandera para el aborto, las negritas son mías). Estamos convencidas de que la vida humana merece protección legal y respeto antes y después de nacer. La mujer es vulnerable también cuanto está en el vientre de su madre”. Han comentado.

 

Si el principal tema de ésta marcha es el respeto a la vida, por ningún motivo deben desviarse de su objetivo. Cualquier sesgo puede volverse en su contra y dar al trasto con todo el esfuerzo realizado.

 

Verdaderamente la sociedad espera que un movimiento de ésta naturaleza, sea en sana paz y con propuestas claras y precisas sobre el tema que convoca, la seguridad. Sin ofensas, ni diatribas, menos descalificaciones o actitudes vandálicas. Es decir, una marcha de buena voluntad. Por mi parte, con amor y humildad, honro hoy y siempre a todas las mujeres de mi linaje femenino.

 

Convoco a todos los hombres para que trabajemos en la reconciliación con la dualidad en el mundo y así, siendo uno… hagamos de éste, un mejor lugar para vivir en armonía y paz absolutas.

 

 

ABUELITAS:

 

Además de las distinguidas damas seleccionadas por el congreso, me gustaría saber si algún día será condecorada la señora que lava y plancha ropa ajena para sostener a su familia, la que trabaja torteando de pie una larga jornada en un restaurante. Saber si algún día será reconocida la señora que tiene más de sesenta años con su fonda en el mercado constitución y apenas ve; o aquella que va recorriendo las calles con un pequeño carretón vendiendo duritos y tostaditas con frijoles. Que decir de aquellas empleadas que son explotadas en las tiendas de los ricos de Colima con horarios extenuantes y un sueldo miserable. ¿A esas hasta cuándo les llegará el reconocimiento? Es cuanto.