¿QUÉ VIENE? 26/NOV/2018

¿Hasta dónde podemos mantenernos al margen de lo que sucede en nuestro entorno inmediato? El cotidiano nos gana, pues tengo claro que las obligaciones de todos los días, entiéndase trabajo, familia, amigos, etcétera, son suficientes distractores. Pero intentemos ponernos un par de escalones arriba y observemos. El sutil equilibrio en el que sucede nuestra vida es frágil. Y no estoy hablando del conflicto filosófico de la eterna competencia de ésta contra la muerte, me refiero al afortunado entorno de estabilidad del que se goza en general.

Los contrasentidos que se han venido escuchando de la próxima administración federal, tienen confundidos a propios y extraños. Analizar el por que el presidente electo sigue gozando de una amplia popularidad es material de un tema distinto. Pretendo llamar la atención a un momento intermedio entre que llega el ejercicio del poder de manera formal y lo que puede llegar a suceder en el futuro inmediato.

Justificar o dar el beneficio de la duda es hasta cierto punto algo positivo. Todos merecemos una oportunidad. Lo que creo que vale mucho la pena, es hacer un alto en el camino y decidir hasta dónde le alcanzará este optimismo al nuevo presidente. Independientemente de lo sucedido en las pasadas elecciones, independientemente del sentido del voto personal, sigue siendo responsabilidad ciudadana lo que suceda. La conciencia tiene que remordernos si la cosa no va bien, no cubrirnos y echar culpas ajenas.

Observar y criticar constructivamente siempre han sido herramientas para fortalecer. Olvidarlo también nos hace partícipes del fracaso.

Que hay que tener paciencia, de acuerdo. Pero no hay que otorgarla de forma gratuita. Seguimos siendo la fuerza del Estado, cada uno, sumados a un proyecto de bienestar para todos.