¿QUIÉN DECIDIRÁ LA GUBERNATURA? ANÁLISIS POLÍTICO

Por Abel González Sánchez

 

El Partido Revolucionario Institucional ha sido en la historia contemporánea de México desde su fundación en 1928 hasta el triunfo de Vicente Fox en el 2000, por más de 70 años, el instrumento operador para la conjunción de pactos de las fuerzas armadas revolucionarias para convertirlas en grupos políticos de la nación, para que mediante las urnas ganar el poder político del país y los estados, el PRI ha sido el instrumento, el monstruo de mil cabezas que se sostuvo un sistema de gobierno hasta el 2000, y después de los 12 años que gobernó el PAN, nuevamente ganó el PRI otros seis años más con Enrique Peña Nieto, hasta 2018, para finalmente ganar históricamente otro partido relativamente nuevo, Morena, mediante una alianza nacional de liderazgos y corrientes políticas de diferentes partidos, la mayoría del PRI y al frente con un luchador social, Manuel López Obrador, hoy presidente del país.

 

Cualquier analista político profesional extranjero o local, reconoce que el PRI cumplió con su objetivo social de pacificar al país y reestructurar a la sociedad mexicana, aunque se convirtió en un sistema de partido hegemónico en el que la concentración del poder, las prácticas autoritarias y la corrupción electoral dieron forma a un sistema popularmente conocido como la “dictadura perfecta”, funcionó y operó hasta sorpresivamente para muchas naciones que continuaban con enfrentamientos armados sobre todo del sur de latino américa, el problema es que poco a poco primero vendió las paraestatales que crearon otros gobiernos, abandonó al campo y se disparó la gran riqueza pero también la pobreza.

 

No podemos desconocer también que los gobernantes del PRI lograron avances para sacar al país del desastre de la revolución mexicana o de las revueltas de los cristeros, y que tuvo momentos exitosos como con Lázaro Cárdenas, muchos fuimos testigos de lo que vivimos en los tiempos de hace 50 años, 60 años o más, el suscrito nací en Tepames, Colima y mi familia tuvo que emigrar a Armería para superarnos, mi edad era de 5 años y recuerdo que no había carretera de Tepames a Colima, eran como brechas, nos bajábamos de las camionetas porque quedaban atascadas, poco después la hicieron en terracería y no fue sino hasta 1974 cuando la pavimentaron de Tepames al entronque a la carretera nacional, no había la cuatro carriles, no había servicios en Tepames como hoy y los puentes desaparecían con el temporal de las lluvias, jamás podemos afirmar que estábamos mejor antes, México ha avanzado y mucho, lo que sí podemos dudar es que si por la corrupción gubernamental de nuestro país no ha avanzado tanto como lo han hecho otras naciones, y hasta países nuevos como lo es Israel, en donde tuve la gran oportunidad de estudiar, observando desde hace muchos años su modernidad y el gran nivel económico y social de la mayoría de los ciudadanos, y con poderío militar, Israel fue creado apenas 1948 y nuestra revolución en México fue en 1910, 38 años antes que ellos.   

 

Pareciera que la política nacional mexicana en los estados y municipios no cambia mucho en forma radical desde los tiempos posteriores a la revolución porque el partido que mayormente estuvo en el poder, el PRI, mismo que salieron y hoy son miembros de Morena  o de otros partidos opuestos al tricolor, nos acostumbramos a su método de elección tradicional, que era el dedazo, creando una cultura política especial, a la mexicana, pues desde los tiempos de las haciendas hasta hoy, quienes tuvieran más dinero eran los que asumían los cargos, serían los gobernantes en los pueblos o rancherías, eran los caciques, eso sí nunca ha existido democracia plena aquí ni en la mayoría de los países, pues desde hace 50 años también el PRI entregaba puños de boletas para que los de confianza las cruzaran en sus casas, a nuestros padres ejidatarios los amenazaban con quitarles las parcelas si no votaban por el PRI, igual tienen amenazados a los empleados del gobierno hasta la fecha, era y es simplemente la costumbre electoral, hasta que se crearon instituciones más vigilantes y democráticas.

Los colimenses que han visitado a otros países observan que en sus carreteras de cemento y no de chapopote, de varios carriles, no hay casetas de cobro como aquí, que tanto empobrecen a la población porque en México son asignadas a grupos de poder económico hasta por 30 años y luego hasta amplían sus plazos como la caseta de Manzanillo, nuestra historia económica nacional es de corrupción y en política se acredita también que las candidaturas han sido por dedazo, las presidencias municipales las decidían siempre los candidatos a gobernadores en coordinación con los caciques locales, antes las decidían los hacendados, y la postulación de los gobernadores se decidían siempre en Palacio Nacional, pues el presidente de México ha sido desde hace muchísimos años hasta hoy el gran elector de un gobernador y no únicamente del PRI porque ya estuvo el PAN, hizo lo mismo, esta es nuestra cultura, la costumbre y por ello quizás muchos colimenses esperamos saber por cuál aspirante a la gubernatura de Colima se decidirá hoy el presidente del país, Manuel López Obrador.

Reconocemos también que poco a poco la educación de nuestro país y la cultura mexicana va cambiando de nivel y democratizándose, por tal motivo ganó primero el PAN durante 12 años la presidencia del país y volvió a ganar después el PRI, para que ahora cerca de 30 millones de mexicanos tomáramos la decisión de darle la oportunidad a un candidato de otro partido diferente, Morena, hoy es ya presidente del país, postulado por la conjunción de muchas corrientes políticas apartidistas y partidistas deseosos de un cambio modernizador o esperanzador para México.

Por todo lo anterior no vale la pena que familias o ciudadanos discutan por tal o cual partido, nadie nos puede cuestionar si somos apartidistas, porque si valoramos bien fríamente, nosotros los ciudadanos no designamos a los candidatos, solo los avalamos en las urnas a los que ellos nos proponen, además para que pelearnos o criticar a los partidos, los partidos son inertes, no tienen vida propia, los hacen mediocres, buenos, justos o corruptos quienes los representan o se apoderan de ellos en un momento. Las líneas de mando y el control los tienen los grupos nacionales, no estatales, para el caso de las gubernaturas, pero lo que sí podemos exigir para el caso que hoy vivimos es que fuimos votantes de Morena ante el exhorto del ahora presidente y para el cambio del gobierno federal, pero apenas van iniciando su poder público, todavía no tienen ni dos años y ni medio sexenio y ya casi a Morena se la acabaron, traen una revolución interna, tan solo para designar a la primera dirigencia nacional con poder político. ¿Podrá durar cuando menos 12 años? Creemos que por el bien del país y para concretar el cambio federal prometido en campaña, deben dejarse de fobias, de desconfianzas y de venganzas, unirse y cerrar filas, ubicarse y ponerse a trabajar, ¿Porque así quieren volver a pedir el voto en 2021? 

 

Pero la gran pregunta de reflexión para los colimenses es; ¿La gubernatura de Colima en el 2021 quién la decidirá? ¿La decidirá el presidente del país? ¿Decidirá el gobernador saliente, Nacho Peralta? ¿Será Morena local o nacional con o sin el PT y el Verde?, ¿Será el PRI aliado con el PAN y PRD? ¿O seremos nosotros mismos los ciudadanos colimenses unidos en una gran alianza estatal que lo designemos al margen de los partidos? Los liderazgos más fuertes hasta hoy según la voz populli con la carga cultural tradicional, son; Claudia Yañez, Virgilio Mendoza, Leoncio Morán, Indira Vizcaíno y José Manuel Romero. De allí saldrá la gobernadora o el gobernador.