¿QUÉ VIENE? 7/01/2019

SEAN OSMIN HAMUD RUIZ

 

Y comienza formalmente el año. Felicidades. En esta costumbre de los ciclos, cerrar y abrir capítulos da espacio a la reflexión. Cada uno tendrá que sacar sus cuentas y advertir lo conseguido y lo que quedó pendiente. Inclusive lo nuevo como propósito.

En el contexto social, los retos a enfrentar son muchos. Creo que el mayor de ellos es asimilar la forma nueva en que los actores políticos están tomando decisiones que a todos nos afectan.

A ciencia cierta ya no sé si hay un método, una estrategia. Queda claro que muchos estamos viendo lo que consideramos sencillamente un entorno de improvisación. Parafraseando el cómic, con un gran poder viene una gran responsabilidad. Y la sensación es que están siendo profundamente irresponsables.

Un día se combate el huachicoleo dejando de distribuir combustible. Si no hay qué robar, ya no hay delito.

Otro, se voltea la cara y se decide no firmar la declaración de Lima, y la explicación suena a algo así como decir que, no a Lima, pues lo nuestro son los limones.

Envueltos en un entorno casi místico, desde lo laico del estado, nos anuncian que iremos felices y gozosos, inspirados por el gobierno, a la homilía dominical que algunos, solo algunos, acostumbran.

Se revela cómo un individuo, hoy por hoy quien ostenta uno de los mayores poderes públicos en este país, no ha sido capaz de crear un patrimonio, pues lo de él es ser feliz, no acumular bienes materiales. Un asceta que no cree en la riqueza monetaria, pero cuyo propósito es mejorar, en sus piensos, la vida de miles regalándoles dinero.

No importa realmente la opinión personal o la ideología que se defienda. Lo que merece nuestra atención es que no quitemos el dedo del renglón. Observar y criticar. Reflexionar y trabajar en consecuencia.

Sigue siendo el tiempo de las voces alzadas, los brazos dispuestos, la mente despejada, el corazón dispuesto.

Como siempre.