PUNTO DE VISTA 8/10/2018

La semana pasada fuimos testigos de algunos eventos que dieron, desde la nota roja hasta la nota rosa, protagonizadas por los nuevos actores de la política nacional.

Accidentes que derivaron en el fallecimiento de un taxista, votaciones en el nuevo congreso federal que dieron como resultado la autorización de bonos navideños suntuosos, actitudes adelantadas respecto al ejercicio de autoridad, celebracciones fifis.

Acostumbrados cómo estamos a una clase política que desafortunadamente se asumía intocable, no necesariamente debiera sorprendernos, sin embargo, el cambio deseado comienza a desencantar.

El elemento fundamental que se extraña, sin duda, es la congruencia entre lo que se piensa, se dice y lo que se hace.

Esperemos que todo ello sea producto de la novedad y del proceso de adaptación.

La expectativa es muy alta y deben recordar que ésta fue alimentada por ellos. Es su responsabilidad y compromiso privilegiada.

Afortunadamente esto comienza y hay buen margen para corregir. Es el deseo, pero también la exigencia.

 

Ojalá y reciban la realidad y la crítica como una oportunidad de crecimiento y la madurez sea el parámetro que mayormente influya en lo que viene. Es la esperanza de todo el país, pues nadie en su sano juicio quiere que al nuevo régimen le vaya mal, pues ello implica que no sólo signifique no avanzar como nación, sino incluso retroceder.