PUNTO DE VISTA 17/SEPTIEMBRE/2018

El presidente electo declara que recibe un país en bancarrota. El aumento en el precio del kilowatt hora para la industria lleva un acumulado en lo que va del año de más del 30%. El valor de los combustibles fósiles por el estilo. Se estima terminar 2018 con una inflación por arriba del 4%. El crecimiento económico si acaso alcanzará un 2%... ¿Estaremos reviviendo la pesadilla de las que creíamos superadas crisis sexenales?

El tema no es menor, aún y cuando hayamos demostrado en el tiempo que somos capaces de superar casi todo. Lo crítico esta vez, considero, puede tener respuesta en al menos dos aspectos muy importantes del actuar del binomio sociedad-gobierno.

El primero es, la configuración política que la coalición ganadora consiguió les deja muy poco margen de maniobra al pretexto para operar. Las decisiones que se tomen en materia económica, fiscal y social, además de que van a poder ser implementadas en tiempos extaordinariamente rápidos, igualmente serán contundentes. Gran responsabilidad, pero también gran esperanza de que si hay análisis, conciencia, imaginación e inteligencia en los programas y medidas que surjan del nuevo  gobierno, entonces los ajustes y cambios necesarios para conseguir que esta crisis no llegue serán relativamente sencillos de operar.

El segundo es que la sociedad que se volcó a votar de manera contundente por este nuevo régimen, siendo analíticos, conscientes, creativos e inteligentes, seremos la compañía ideal e indispensable, precisamente para que esta nueva administración no olvide que, si llegó, se lo debe al pueblo bueno y sabio que no quiere más crisis económicas.

El compromiso es mantenernos observantes y críticos, asertivos y comprometidos. El trabajo es de todos desde cada trinchera.