PENDIENTES - ¿QUÉ VIENE? 4 MAYO 2020

SEAN OSMIN HAMUD RUIZ

 

El confinamiento, la relativa soledad, la distancia física de nuestros cotidianos. No importa hasta dónde estés respetando el quédate en casa. En mayor o menor medida, a todos nos ha tocado alguna de estas sensaciones.

Inclusive, en el esfuerzo de la separación, no pocos hemos también vivido momentos inusuales de angustia, coraje, impotencia, desesperanza.

Y a la vuelta de unos minutos, de igual forma nos hemos conmovido a las lágrimas, nos hemos carcajeado de alguna ocurrencia o chiste que leímos, nos enviamos mensajes de solidaridad y llenos de un positivo “vamos a salir”.

Resumiendo, muchísimos tonos de la posible gama de emociones que conocemos nos han invadido, solo que amplificadas.

Pero creo que no estamos entendiendo. Gracias a Dios, mi entorno inmediato y extendido, hasta hoy, no ha sufrido enfermedad ni hambre.  Y ambas circunstancias debieran preocuparnos a todos, no porque se deseen o necesariamente tengan que pasar, sino porque si hay muchas personas que día a día se suman a las estadísticas de estos fenómenos.

Y justo ahí están los pendientes.

La estructura política, la económica y la social no están siendo lo suficientemente propositivas. Por supuesto que hay que valorar los esfuerzos de muchos que hoy están aportando algún tipo de apoyo para grupos vulnerables. Y claro que hay un montón de empresarios de todos los niveles que están haciendo lo imposible por mantener empleos. Inclusive, con todas las aristas que podamos ver y hasta criticar, los gobiernos de los tres niveles están ofreciendo algún tipo de soporte.

El problema es que estamos siendo reactivos, paliativos y corto placistas.

De verdad, tenemos que visualizarnos en un horizonte más allá del inmediato. Hay que comenzar a proponer y estructurar formas distintas de administración pública y privada, de micro y macro economía, de educación y de relaciones sociales.

Muy triste puede resultar que la pandemia lo único que nos deje sean una nueva lista bien intencionada de deseos y anhelos. Para eso tenemos cada fin de año.

Es estrictamente un momento de ocuparnos, no solo preocuparnos.