OLGA MARÍA DEL CARMEN SÁNCHEZ CORDERO DÁVILA

colaboración de Roberto Chapula Rincón

 

No pocos la conocen, pero quienes tuvieron la oportunidad de presenciar sus debates en la Suprema Corte de Justicia de la Nación saben de la talla de mujer que Andrés Manuel López Obrador propone como Secretaria de Gobernación: OLGA MARÍA DEL CARMEN SÁNCHEZ CORDERO DÁVILA, abogada de profesión y exministra  de la Suprema Corte de Justicia de la Nación,  con un perfil de corte liberal y progresista.

 

Sin poner en duda sus bastas capacidades, la exministra, tiene un duelo a muerte con sus excompañeros y colegas. Me refiero a sus pares, jueces, magistrados y ministros. Pues su jefe político ha declarado una serie de acciones que golpearán seriamente a los altos funcionarios del Poder Judicial Federal y les dará en donde más duele: en el bolsillo.

 

Ante los excesos, privilegios, despilfarros, robos de la clase política y toda una serie de agravios a la sociedad, resultan entendibles y tal vez hasta justificadas las medidas de austeridad que propone el Presidente electo. En ese escenario caótico, como buen cazador  puso la mira infrarroja en el pecho de los funcionarios mejor pagados del país: los miembros de la Judicatura Federal. Y bajo el argumento que ningún funcionario puede ganar más que el Presidente, busca poner en práctica las palabras de Benito Juárez, al referirse que los funcionarios públicos deben resignarse a vivir en la honrosa medianía.

 

Más que una encrucijada, representa un verdadero reto. Se avecina una lucha sin precedente contra el Poder del que formó parte durante más de 15 años y del cual recibe una jugosa pensión económica. Claudicará, renunciará anticipadamente o apoyará vehemente las ideas de austeridad, sobre todo cuando gozó de tremendos privilegios. No olvidemos que la gente se acostumbra a lo bueno y más en México. ¿Será capaz de darse un balazo en su propia pierna?

La exministra reconoce que se viene una oleada de amparos de los jueces y magistrados quienes consideran justificados sus salarios porque según ellos eso evita que caigan en la tentación de la corrupción, pues de no recibir tan altos sueldos la justicia estaría vendida al mejor postor, soslayando por completo la vocación de servicio. 

 

 Esperemos que contra todo pronóstico exista una verdadera clase política que se distinga por transformar en hechos sus palabras y que tal vez el sacrificio económico ejemplificativo genere una nueva forma de gobierno austera y sencilla