MAREANTE VUELTA AL SOL - SOCIALIZANDO DATOS

Balvanero Balderrama García

balvanero@gmail.com / @Balvanero.B

 

Atípico año, lo menos. Esta vuelta que le estamos dando al astro rey está resultando sumamente mareante. El atisbo oriental de fines del año pasado –allá en el lejano oriente- se convirtió en lo que vivimos: un cercano tsunami de proporciones aún desconocidas.

Las maneras de convivir se van adaptando, a fuerza, a las necesidades sentidas. Las instituciones públicas y privadas, han generado protocolos –en mayor o menor medida- siguiendo las sugerencias-recomendaciones de las dependencias del área de la salud, no sólo nacionales sino también internacionales.

Se han tomado acciones punitivas para que se acaten las sugerencias de cuidarse para cuidar.

A todas y todos nos cuesta esta terca realidad, pero hay segmentos etáreos y poblacionales que la están pasando verdaderamente mal.

Las cifras y los datos no alcanzan para representar la realidad. Por ejemplo: estudiantes y sus familias que no tienen televisión, internet, computadora para poder seguir este ciclo extraño y demandante. Se puede consultar la ENDUTIH, por citar una fuente; se tienen datos para el 2019 –sin desagregación estatal- y 2018 –que tiene información para entidades y ciudades-.

Aquí se hace necesaria, indispensable diría, la labor que han emprendido investigadores sobre el impacto en diversos ámbitos: económicos, sociales; precisando: educación, salud, empleo, pobreza, negocios, violencia en los hogares, desigualdad, falta de oportunidades, jóvenes, infancia, adultos mayores, mujeres, indígenas...

La política pública, siempre con un poco de retraso en atender las demandas sentidas de la sociedad, ahora lo está aún más. Y en verdad indigna –pero no sorprende- la falta de sensibilidad de quienes se preocupan más por sus proyectos personales que en sacar adelante a quienes vivimos en este país, en este estado. Aunque sea esa su responsabilidad y compromiso asumido. No hablo de la totalidad, pero los ejemplos abundan.

 

La vuelta al sol que marea; esperemos y confío en que tengamos la entereza para sobreponernos a los efectos perniciosos que ahora se visualizan. Es una tarea en colectivo, pero con la indispensable aportación personal; cada uno y cada una desde el ámbito de su responsabilidad, pensando siempre en corresponsabilidad.