LA VIDA -  HUMANITAS

NIKOLA VARGOVA

 

 

De un día al otro se acabo el ruido en las calles. De un día al otro se acabo con los sentimientos negativos porque ya no salimos y ya no hay que podemos envidiar al vecino. De un día al otro la gente empezó preocuparse por la vida de sus seres queridos mas que por la suya. Las familias se unieron y nuevamente encontraron el tiempo leer libros, jugar ajedrez, platicar con sus hijos y todo esto gracias a un virus, un organismo microscópico que se hizo mas fuerte que el humano, y sin armas está matando la gente y generando temor del nuevo contagio.

 

Hablando sobre derecho y la afectación de estos momentos podemos preguntarnos ¿tenemos derecho a la vida? Si, si tenemos, pero ya no es la sociedad que nos está quitando este derecho, así como se platicó hace algún tiempo respecto a los abortos, es un organismo que no podemos ver a simple vista, pero tiene este poder de decidir sobre nuestra vida. O derecho a libre desarrollo de la personalidad, que estamos alegando respecto a los divorcios, sin pensar a nuestros hijos se sentimos restringidos en nuestros derechos por culpa de la pareja. ¿Y ahora? Quedamos encerrados en nuestras casas sin poder salir a la calle, menos al bar o reunirnos con nuestros amigos, pero ya nadie está alegando la afectación de su derecho al libre desarrollo de la personalidad.

 

Derecho a la vida digna, desde su concepto de la calidad de la vida hasta la igualdad de las condiciones gubernamentales.  La integridad física y psíquica que es un aspecto esencial dentro del tema del derecho a la vida, vida digna y calidad de vida y representa equilibrio entre el cuerpo y la mente esta ya afectada con el puro ordenamiento "QUEDATE EN CASA".

 

 

Con los derechos podemos seguir continuando abarcando múltiples dimensiones que van en este momento de guerra contra coronavirus terminar a favor de ese microrganismo.  Nos sentimos en el estado de indefensión.

Que vamos alegar a los médicos que por la simple indisponibilidad del material medico o camas en el hospital no pueden atender a los enfermos, así como paso en Italia, cuando tuvieron que escoger entre personas, quien de ellos tenía más probabilidad de sobrevivir esta enfermedad y le dar la prioridad en recibir el tratamiento. Nadie se quejó, nadie estuvo alegando sus derechos sino pidiendo al Dios se entregaron a su destino.  Que vamos decir si se va a contagiar nuestra mama, nuestro papa, hermanos o nuestros hijos, porque es cierto que este virus no ataca únicamente la tercera edad, sino las personas con las defensas bajas, las que sufren alguna enfermedad crónica, abajo del estrés, mas sencillo, los mas vulnerables. Simplemente los mas vulnerables, que requieren nuestra protección, protección del Estado, ahora son los que se van a morir primeros. ¿Y por qué? ¿Por falta de las camas, o falta de los aparatos para la oxigenación? ¿Quién vamos a culpar? ¿Vamos culpar el Estado o la sociedad o el microorganismo?

 

 

Es increíble cuando en los momentos fuertes, como los sismos, los huracanes, las catástrofes naturales o en este momento de la pandemia, la gente se une, olvida de sus derechos y deja que se le ordene, que se le obliga hacer algo o estar restringido en sus derechos, piensa más en bien común como en bien del individuo mismo. Tal vez todas estas catástrofes vienen como penalización de nosotros mismos, por la destrucción de la Planeta, por desobediencia, por vergüenza, envidia y todas las emociones negativas para que nos paramos en el fluido de la vida y agradecemos valorando lo máximo que tenemos, la vida.