LA RESILIENCIA AL CORONAVIRUS - EN EL ESTAMBRE DEL GATO

Por: Eduardo Mendoza Vargas*

 

En marzo cuando en nuestro Estado comenzábamos el aislamiento social, se quiso acabar con los vivires, el alcohol, los utensilios y productos de limpieza de todos los supermercados, los guantes y cubrebocas de todas las farmacias; además de investigar hasta el último remedio casero con tal de no contraer el Covid-19. La inquietud de solo imaginar los síntomas que nos provocaba esta enfermedad infecciosa, hacía que estuviéramos en estado de constante alerta.

Con el paso de los días, semanas y meses, se suspendieron las clases, la asistencia al trabajo, cerraron negocios y también muchos se quedaron en casa con la esperanza de que esta situación pasara lo más pronto posible; El gobierno federal, estatal y local invirtió tiempo, así como esfuerzos y recursos humanos y económicos para concientizar a la población de que lo mejor era cuidarnos, tomar las medidas sanitarias correspondientes motivado por la idea que había una sociedad razonable y comprometida.

Cómo lo menciona el portal de noticias de Estación Pacifico en su nota ¿Qué actividades (y cómo) pueden reabrir en la capital de Colima a partir del 1 de junio? , desde el primer día del mes de junio del 2020, fecha en que se levantó la contingencia en México, nuestro Estado continuaba en semáforo verde nacional, destacando los municipios de Ixtlahuacán y Comala que a esa fecha no presentaban ningún caso de Covid-19, el puerto de Manzanillo con una semaforización roja y el resto de los municipios en verde; datos obtenidos del portal de la Secretaría de Salud de Colima; se puede suponer por parte de nuestras autoridades, que era momento de regresar a una nueva normalidad, con los cuidados obligados, hasta que en los lugares públicos, que durante la contingencia estuvieron con escasa o nula presencia de ciudadanos, comenzaron a llenarse de personas que con poco entendimiento o comprensión del riesgo que significaba la situación, desestimaron las medidas preventivas, se vio como poco a poco las y los jóvenes comenzaron a salir de fiesta, a rencontrarse con las amistades que habían dejado de frecuentar en los 3 meses de aislamiento social, se advertía que los esfuerzos que hicieron los gobiernos por informar y darnos las nuevas reglas de convivencia servían de poco o nada, al toparse con una realidad distinta a la prevista, donde pocos trabajadores del servicio de transporte público estaban con cubrebocas, los bares de avenidas y


centros de las ciudades se observaban llenos de individuos sin su respectiva sana distancia y sin evidentes medidas de protección, aunado a ello, la aparición de videos que circulaban en las redes sociales, donde se dejaba ver la falta de conciencia por el prójimo, resaltando la falsa información que iba desde no querer usar cubrebocas al entrar a centro comerciales y/o lugares públicos, expresando su molestia por la obligatoriedad de estas medidas, o la forma sin fundamentos científicos de denostar el uso de las antenas de las redes 5G, de los termómetros infrarrojos, o hasta el mencionado mito urbano del famoso “liquido de la rodilla derecha”, entre muchos otros que llegaban a caer en la burla colectiva.

El día de hoy 14 de julio, todas esas medidas mal tomadas o información compartida sin fundamento que solo alarmaron a la sociedad, nos reflejan las cifras de casos positivos y decesos a causa de Coronavirus COVID-19, y que lamentablemente han ido en aumento. Preocupante … NO; esa sería una cuestión que nos invita a reflexionar sobre el actuar como sociedad, y a cuestionarnos, ¿qué estamos haciendo para evitar ser contagiados o contagiar a otras personas que están cerca de nosotros? o ¿cómo les decimos a las personas que se cuiden? cuando personalidades y líderes de opinión como la delegada de BIENESTAR Indira Vizcaino Silva por dar un ejemplo, resultan con diagnóstico positivo por Covid-19, información que ella misma dio a conocer en sus redes sociales el pasado viernes 10 de julio, todo por supuestamente organizar y asistir a una reunión de amigos en Mazamitla, Jalisco, Estado que está siendo uno de los de mayor incidencia de casos y que el gobernador de aquellas latitudes ha continuado con un aislamiento riguroso; dicha información dada a conocer sin asegurar en diferentes medios de comunicación y portales digitales en nuestro Estado. Sobra resaltar que si dicho evento social, fuera cierto, sería un agravio a la sociedad colimense que realmente ha acatado las indicaciones dadas por las autoridades sanitarias.

La resiliencia al coronavirus salió contraproducente y es, en pleno auge de esta pandemia, no se puede escatimar en salir o no, a menos que sea por lo estrictamente necesario como constantemente lo ha mencionado en múltiples ocasiones el Subsecretario Hugo López-Gatell o como lo dijo nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, apenas el pasado sábado 11 de julio del 2020 en su mensaje sabatino “que la pandemia va a la baja”.


Para las autoridades de cualquier nivel de gobierno, partido político o color partidista es complicado el decirle a la gente que no salgan, sino tiene nada esencial porque salir, cuando entre sus funcionarios existen personas que no respetan las medidas sanitarias.

Ser el ejemplo a la sociedad es tarea indiscutible de todo servidor o funcionario público, y más si este es el representante de los programas federales, que buscan el bienestar de la sociedad colimense.

Finalizo este enredo de estambre con un cuestionamiento a manera de reflexión ¿cómo se logra una población respetuosa y cumplida de la nueva normalidad?

Nos leemos la siguiente semana para juntos desenredar el estambre del gato.

 

 

*Autor de la Columna: “En el Estambre del Gato”, Licenciado egresado de la Escuela de Mercadotecnia de la Universidad de Colima, analista independiente, docente, community & social media manager y rescatista animal.