INSEGURIDAD COMO CONSEQUENCIA DEL COVID-19 - HUMANITAS

POR: NIKOLA VARGOVA

 

 

 

Aunado a los problemas de salud relacionados con esta pandemia, anda caminando otro que es de mayor preocupación, la inseguridad. Los asaltos a tiendas o gasolineras, los muertos en la calle que conocemos de nuestra vida diaria como los taqueros o los vendedores ambulantes de la comida, los levantamientos a plena luz del día, las violaciones, los desaparecidos y otras situaciones más.

 

Es alarmante como por el aislamiento social la sociedad en vez de avanzar va para atrás, en vez de subir emocionalmente, reflexionar, baja al lodo de la humanidad. Cuando empezó esta crisis estuvimos firmes en resguardarnos en nuestros domicilios, no nada más para no infectarnos, sino también para no infectar a otras personas en el caso de que estuviéramos infectados nosotros. Realmente es un acto de amor superior, cuando nos interesa la existencia de otras personas más como la de nosotros. Los que tenían un poco para repartir, apoyaron a los más afectados con las despensas, la asistencia médica o cualquier tipo del apoyo para las personas que viven solas. ¿Por qué llegó al cambio de la actitud positiva y constructiva, a la visión negativa y destructiva? Tal vez por la desesperación que nos llegó después de tanto tiempo del resguardo domiciliario.

 

Tal vez por la desesperación que no hay ningún lugar donde podamos defender nuestros derechos fundamentales. Se están aprobando leyes y decretos que en la situación del momento no son necesarios para la vida cotidiana, como el Decreto que amplía la materia de la Guardia Nacional. ¿Pero en que está basado este apoyo de los militares en la pandemia? ¿Sirve para que nos resguardemos en nuestros domicilios por fuerza? ¿O sirve para que la gente respete el orden de la fila de espera en el hospital?

 

La solución del problema de la existencia no está en el uso de la fuerza, la solución está en la aplicación de la política social. La política social que piensa en el ciudadano y le apoya en sus situaciones diarias. La política social que paga salarios cierto tiempo a un trabajador que se quedó sin trabajo no por su culpa sino por un despido injustificado, la pensión alimenticia para los niños cuyos padres se niegan a pagarla. Es derecho de un niño y el estado tiene que garantizarlo, la asistencia médica gratuita. Estos tres aspectos básicos, que ya tenemos contemplados en nuestro sistema legal como el derecho al trabajo, el derecho de recibir alimentos abajo del concepto del interés superior del menor, el derecho a la salud. Creo que cada uno está de acuerdo que precisamente estos tres conceptos podrían resolver mejor el problema de la existencia de los ciudadanos que el uso de la fuerza armada.

 

Cuando se nos terminan los ahorros y no podemos trabajar por cualquier razón por salvaguardar la pura existencia, es más probable que el ser humano olvide el respeto hacia otras personas. Ya no estamos pensando cómo ayudar porque nosotros mismos ocupamos ayuda y prevalecen los instintos naturales perdiendo la humanidad. Ya no pensamos en el crecer porque nos duelen los problemas de la existencia, la necesidad de alimentos, de la vivienda, de la asistencia médica para nuestros hijos o nuestros ancianos, pidiendo al gobierno la política social que piensa en los ciudadanos y cuya la finalidad va tener la influencia en la seguridad de todos nosotros por desaparecer robos que surgieron de la necesidad de alimentos, por desaparecer la violencia por causa de la desesperación o los homicidios o las lesiones graves causados por la inseguridad del día de mañana.