INCOMPETENCIA TOTAL - AL DESNUDO

EDGAR RODRÍGUEZ H.

 

Lo que en sus primeros dos años al frente de la administración municipal de Manzanillo ha acreditado Griselda Martínez Martínez, es que por mucho es la peor alcalde que los manzanillenses han sufrido en su historia. Y eso que en los veinte años anteriores no se puede decir que fueron de lo mejor con personajes como Nabor Ochoa López, Virgilio Mendosa Amezcua y Gabriela Benavides Cobos que hasta las calles del puerto vendieron. Este trio de funcionarios ecocidas de la política porteña extendió la mancha urbana a diestra y siniestra sin importarles invadir vasos lacustres, arroyos, potreros, cañadas, etc., ni los problemas de movilidad, inseguridad  y prestación de servicios públicos que su insustentable e insostenible política urbanizadora provocaría.

 

Es cierto Griselda recibió una ciudad con infraestructura y servicios públicos en un 60 por ciento, pero en lugar de revertir paulatinamente las deficiencias las acrecentó con sus desacertadas decisiones. Hoy los manzanillenses no están recibiendo los servicios de  agua potable y drenaje, el mantenimiento y la conservación de parques y jardines, el alumbrado urbano, la recolección de basura y el tratamiento de residuos, que merecen y necesitan para una vida sana y segura.

 

El más reciente clavo en la cruz que para los porteños ha sido el pésimo gobierno de Griselda Martínez fue el de la cancelación del servicio de recolección de basura que convirtió a la ciudad puerto en un tiradero de la misma a cielo abierto y en letal foco de infección en estos tiempos de pandemia. Y todo por la tozudez de quien todavía a estas alturas no entiende la responsabilidad que el cargo que ocupa implica. Soberbia a más no poder, no oye ni escucha a nadie que tenga al menos dos dedos de inteligencia en la frente. Igual que su Mesías, culpa de todos sus yerros y omisiones a quienes la antecedieron en el cargo y a la corrupción que entonces imperó y que en su administración sigue gozando de cabal salud.

 

Porque la población “no es culpable de los incumplimientos de la autoridad municipal y no tiene que pagar el costo de la negligencia de la presidenta Griselda Martínez”, el gobernador del estado, José Ignacio Peralta Sánchez, le solicitó al Instituto de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable levantar la clausura del relleno sanitario del municipio de Manzanillo ", pero en tanto la contaminación de los mantos friáticos y del mar por los escurrimientos de lixiviados sigue imparable. 

 

No se trata si gana el gobernador o gana la presidenta municipal, sino de quien pierde, en este caso los manzanillenses y quienes los visitan de otros lugares, por el sólo hecho de que Griselda Martínez en todos sus actos se muestra retadora, soberbia y renuente a conciliar para llegar establecer acuerdos en pro de un beneficio común.

 

Desde el inició de su administración la presidenta municipal de puerto, se pelea con todos, ya sólo le queda un año de los 3 de los que en mala hora le tocó gobernar gracias al tsunami amloista del proceso electoral de 2018, y nada parece indicar que cambiará, genio y figura hasta la sepultura. Durante casi 15 días provocó que Manzanillo y ella vivieran entre el mar y la basura.

 

Con el problema del relleno sanitario del municipio que gobierna, Griselda administra mal informada y sin asesores que la orienten con lo que señala la ley en materia ecológica, y por el contrario lance acusaciones sin sustento y sin sentido, lo que denota falta de valores éticos y políticos.

 

También, a la contaminación del agua y del suelo porteño hay que agregar la del aire, provocada por la quema de miles de toneladas diarias de combustóleo en la Planta Termoeléctrica de Manzanillo, sin que a la fecha ninguna autoridad haya hecho nada concreto para al menos paliarla. Por supuesto que la de Manzanillo no es la única ciudad del estado con su medio ambiente severamente dañado por la inconsciente e irresponsable acción humana. Tecomán igual está hecha un muladar y Colima-Villa de Álvarez no cantan mal las rancheras.

 

En los últimos 20 años empresarios de saliva han hecho su agosto con proyectos fraudulentos de plantas para el tratamiento de aguas residuales y disposición de residuos sólidos. Se han embolsado miles de millones de pesos sin acreditar ninguna mejora sustantiva en esos rubros. Todo ha sido pura y descarada demagogia. Ojalá que el tema sea considerado prioritario en las próximas campañas políticas para llegar a soluciones intégrales en beneficio de la vida, la salud y el bienestar de los colimenses.   

 

En tanto, a seguir soportando autoridades municipales como las de Manzanillo y Tecomán que llegaron a los cargos que ocupan por el voto ciego de quienes por castigar a quienes de ellos abusaron haciéndose harakiri. Quizá en la próxima visita a las urnas tengan la oportunidad de enmendar lo que les vino a partir del 15 de octubre de 2018.

Se dice que…

*El Secretario General de la Universidad de Colima, Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño, ha quedado debidamente registrado ante la Junta Electoral Universitaria como aspirante a ocupar la Rectoría de la Institución. Además de su valía profesional, solvencia moral y buena fama pública, por las venas de Christian corre sangre universitaria, pues su padre fue el primer director de la Facultad de Medicina, y su abuelo, Coronel Pedro Torres Ortiz, es reconocido como fundador de la UdeC.

 

*De los 6 registrados como aspirantes a ocupar la rectoría que dejará vacante Eduardo Hernández Nava, por mucho es Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño quien tiene el mejor perfil para para darle nuevos bríos a la UdeC, sobre todo en estos tiempos que la educación es apabullada  por la 4T.

 

*“Mi padre fue respetuoso de la oposición y respondió a estos grupos con su labor política y una conducta cívica. Él sabía quiénes movían a las oposiciones en los años posteriores a la Revolución, pero optó por respetarlos por más tronantes y agresivos que fueran, pues sólo ejercían su derecho constitucional”, le dijo Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en su mera cara al intolerante Andrés Manuel López Obrador al hacer uso de la voz en la ceremonia conmemorativa del L aniversario del fallecimiento del General Lázaro Cárdenas Del Río.