ESPACIOS DE VIRTUALIDAD - SOCIALIZANDO DATOS

Balvanero Balderrama García

balvanero@gmail.com / @Balvanero.B

 

Es lo de hoy; aunque parezca una frase fuera de lugar, la virtualidad es lo de hoy.

Somos testigos, actores, jugadores –sin habernos tomado parecer- de esta realidad que nos empuja a transitar a un espacio que antes era voluntario, elegidos o impelidos por alguna necesidad o un beneficio. Hoy no hay opción.

La parálisis mundial, con el obligatorio quedarse en casa ante lo desconocido –lo microscópico dominó el mundo-, ha trastocado toda actividad humana. Y parece ser que la única manera, hasta ahora, es hacer –o tratar de hacer- todo a la distancia. Lo cual, sabemos es imposible en numerosos espacios y realidades.

 

Esta realidad ha puesto de moda frases como: #quedateencasa, home office, #estudianenlinea, cubrebocas, gel antibacterial, alcohol 70 grados, sanitizar, semáforos y demás términos que indican realidades diferentes o con mayor carga significativa a partir de este año 2020.

 

Ya se hacían muchas actividades en la virtualidad; de hecho, casi todas de las que hoy nos vemos obligados. Educación en línea es una realidad desde hace muchos años: comprar por teléfono o internet, también lo es; el trabajo en casa; pagar servicios; por mencionar algunos.

 

Para hacerlo, como es sabido, se hace necesario contar con la tecnología y estar habilitados en su uso. Hay casos exitosos como también los hay no tan halagüeños.

 

Haré referencia a un caso de éxito en tiempos de pandemia. El Instituto Estatal Electoral del Estado de Colima lanzó, el año pasado, la convocatoria para participar con escritos en el primer número de la revista IEEspacio Electoral. Debido a la contingencia, muchos de los procesos se llevaron en la virtualidad hasta llegar a la difusión de la misma mediante tres paneles realizados en la segunda mitad del mes de junio. En verdad vale la pena leerla, en el siguiente link se puede consultar: https://ieecolima.org.mx/IEEspacioElectoral/No1/mobile/index.html.

 

El ámbito educativo es un espacio que deja mucho para el análisis. El nivel básico, estudiantes, padres y madres de familia, así como docentes y directivos, se vieron obligados, de un momento para otro, a continuar sus clases desde un espacio no adecuado para ello, con desequilibrio en cuanto a contar con la tecnología necesaria, conexiones a la red inestables, en muchos casos con analfabetismo digital y, ante la ausencia de internet al domicilio, el incremento del gasto para tener datos, al convertirse el teléfono celular en el caballito de batalla.

 

Para ilustrar lo anterior, unos datos de la ENDUTIH 2019. En cuanto a computadora y conexión a internet en el hogar, el dato a nivel nacional fue de 44.3 y 56.4%, respectivamente. Cuando ese dato se analiza por ámbito rural y urbano, las diferencias se disparan; en el espacio urbano, el 50.9 por ciento de los hogares tenía computadora y el 65.5% internet; en lo rural, los datos fueron 20.6 y 23.4%, respectivamente.

 

En esto que vivimos la virtualidad se ha vuelto una necesidad que intensifica las enormes desigualdades de nuestra sociedad.