EL ASALTO DEL TODOPODEROSO - APUNTES DE CAMPAÑA (III DE III PARTES)

Por: Alberto Liceaga

 

Por eso le urge transformar. Renovar conciencias y reformar culturas. Manipular para imponer. Con un nuevo catálogo de leyes y personeros. Para destruir instituciones que a lo largo de los años han brindado múltiples beneficios sociales, de seguridad y de salud. Que con el tiempo se han consolidado como promotores del bienestar. Aun con errores. Pero le estorban.

 

Destruir poderes y liderazgos antagónicos a su proyecto, culto y veneración. Someter al México de la clase alta. Compactar a la clase media. Ampliar la pobreza. Incrementar la ignorancia y el desempleo. Cancelar oportunidades. Usurpar recursos. Corromper. Mentir y manipular conciencias. Controlar e imponer.

 

Omnipotente, represor y Todopoderoso. Confronta a la sociedad para dividir a México. Nuestro México. Que hemos construido con mucho esfuerzo, sudor y pesar. A lo largo de los años.

 

Encolerizar para despertar al México bronco. El México amnistiado. El del ejército de las nuevas y peligrosas libertades, con licencia para delinquir. El que le reclama igualdades y al que no le brinda oportunidades. El que no se prepara. El que no se capacita. Ni produce. Y así lo necesita. Para que no grite ni estorbe. Pero que le sirva. Que reprima.

 

Destruir la paz y la tranquilidad. Es el ejército para violentar, agredir y someter. Su grupo callejero y urbano. Su grupo de choque. Para subyugar. Si. Someter la rebelión. La injusticia. El abuso del poder.

 

Al otro ejército lo controló otorgándole obras. Ahora construyen grandes instalaciones. Ningún empresario del ramo de la construcción tiene, ni en sueños, lo que este sector edifica el día de hoy. Multimillonarias obras. Únicos. Contentos e incondicionales. Sometidos.

 

Y si le falta ideología a la población, para eso la carta del socialismo. Su bandera oculta. Su anhelo. Su mano amiga. Su proyecto de perpetuidad. Y ahí la trae, dejándola ver ya. Según él, para que haya igualdad de oportunidades. Pero no las construye. Las roba. Las usurpa. Y las reparte. Para que haya igualdad. Su igualdad.

 

Así avanza en su montaje del socialismo en México. Su verdadero proyecto de gobierno. Su imposición. Su nueva realidad para los mexicanos. Como anillo al dedo.

 

Una actitud perversa y enfermiza que ni siquiera vale la pena analizar como error, capricho o venganza, ya que su promotor la lleva a cabo con plena conciencia de lo que hace, en un plan diseñado para dividir y tomar todo el poder político y económico del país, a través de controlar la Cámara de Diputados, los Gobiernos Estatales y los Congresos locales en el 2021.

 

Porque requiere reformas constitucionales que necesitan el aval de los Congresos de los Estados, para dominar a la sociedad y a los gobiernos. Para desintegrar y paralizar sus formas independientes de actuación, pensamiento, crecimiento y de asociación.

 

Porque quiere ser el hombre fuerte de México, con todo el poder. El poder soberano. Su Rey. Su Emperador. Su Primer Ministro. Su Dictador. Omnipotente. Porque ser Presidente le queda chico. No importa lo que tenga qué hacer.

No hay política. No hay gobiernos. No hay poderes. No hay libertades en contra del poder. Hay mentiras. Hay represión. Sólo hay un poder, su ley, la ley suprema.

 

Su transformación no es evolución. Es destrucción e imposición.

 

Y en este escenario se desarrollarán las elecciones del 2021.

Con el asalto del Todopoderoso.

 

Y lo leo así desde mis apuntes de campaña.