EL ASALTO DEL TODOPODEROSO - APUNTES DE CAMPAÑA (II DE III PARTES)

 

Por: Alberto Liceaga 

 

Qué importa si no le invierte al Sistema de Salud Pública, justo en los momentos más necesarios con esta manipulada pandemia. Y qué importa si se cancelan prerrogativas en las guarderías.

 

Qué importa si no cumple con el abasto de medicamentos, incluyendo los necesarios para los niños con cáncer. Qué importa si es su obligación inexcusable el proteger la salud y la seguridad social de los mexicanos y no la cumple.

 

Qué importa si se pierden millones de empleos por sus decisiones. Qué importa si no le entiende a la administración pública y prioriza sus obras faraónicas inútiles, costosísimas e ineficientes, que arrebatan el presupuesto federal destinado para atender las principales demandas de supervivencia del pueblo mexicano.

 

Qué importa si se destinan miles de millones de pesos para premiar a quienes no estudian ni trabajan, cancelando la calidad de vida del resto de los ciudadanos.

Qué importa si le autorizaron $180,000 millones de pesos más para aplicarlos en esta crisis sanitaria y ni siquiera los haya aplicado al mejoramiento de las instalaciones, equipamiento y expansión del sistema de salud pública, sus hospitales y clínicas. Qué importa que no se sepa si se usaron y en qué.

 

Qué importa que se golpee severamente a la economía del hogar y a la clase empresarial, degradando sus condiciones de bienestar, cuando ninguna culpa tienen de las absurdas decisiones tomadas en su escritorio.

 

Qué importa si quiere compactar a la clase media, si lo que se pretende es quitarles sus beneficios y reducir sus condiciones de vida porque no las merecen, ya que hay muchos pobres en México, con mucha desigualdad. Qué importa que sea su obligación brindar iguales oportunidades de desarrollo para todos y no hacerlo.

 

Qué importa que sea tan ineficiente e incapaz al igual que su gabinete, y que no sepa brindar condiciones de seguridad y de progreso en la administración del gobierno, quizá porque no le interesa ser eficiente, o quizá ni le entiende, si todos sus actos y propósitos están amparados en una ocurrente iniciativa de una economía medida con la felicidad y el bienestar de los mexicanos.

 

Si. Hágame el favor. Increíble. Pobres y muertos de hambre, sin empleo ni calidad de vida, pero los mexicanos vivirán felices y contentos. Qué importa que no haya esperanza de una vida con bienestar si estarán jubilosos.

 

Para todo México, conspira una sociedad igualitaria. Impuesta. Donde todos ganen justamente, según su justicia. Aunque no trabajen. No estudien. El requisito es ser mantenido. Y no del hogar. Sino por quienes sudan el esfuerzo diario. Por quienes sí trabajan pero que no merecen más. Ni tanto.

 

Todos iguales. Como los que no tienen mejores posibilidades. O no las quieren. Como quienes él brinda beneficios y protege. Pero que no les da oportunidades de desarrollo. Porque los condiciona dependientes, parias y separados del progreso. Comiendo de su mano. La mano que mece la cuna.

 

Liberales. Libertarios. Sin proyecto y sin compromisos con la prosperidad. Conformistas. Pero sumisos, leales e incondicionales. Con un solo poder supremo sobre ellos. El suyo. Por encima de cualquiera. Amo y señor. Sí. Porque él así lo decide…y ellos lo quieren. Disponibles a su servicio.

 

Pero no son suficientes. Le falta la otra mitad.

 

Y en este escenario se desarrollarán las elecciones del 2021.

 

Y lo leo así desde mis apuntes de campaña.