DEBACLE - ¿QUÉ VIENE? 26 OCTUBRE 2020

 

Por supuesto que lo lógico es que en estos tiempos estemos viendo encuestas por montón. Algunas serias, algunas “cuchareadas”, algunas con mayor rigor metodológico. Mayormente coinciden en tres elementos destacables.

El primero de ellos, sin duda, el gran ganador de la preferencia partidista es el indeciso. Redondeando un promedio, el 40% de los que manifiestan su intención de acudir a votar, sencillamente no han tomado una decisión, ni por partido, ni por personaje.

 

El segundo elemento es que Morena tendría, también promediando, un 30 % de votantes.

 

El tercero de los elementos es que el resto de las fuerzas políticas traen números que en lo individual los hace parecer lejos de la opción morenista.

 

Con este contexto, lo importante es que a partir de hoy, y dependiendo de cómo se vayan acomodando las cosas, esta configuración seguramente tendrá muchos ajustes.

 

El primero de ellos se verá cuando los partidos de nueva factura comiencen a medirse. Independientemente de que al principio podrían mostrar números marginales, lo importante será de quién toman esos votos, pues pueden venir tanto de Morena (los tres son partidos afines al presidente López), de esos indecisos o bien del resto de marcas.

 

No se puede negar que a pesar del sólido 52% de aprobación presidencial, esta sombrilla no cubre a todos los pastorcitos morenos. Además, como se ve, al no haber cambio en la aplicación de la política pública federal, seguramente irá perdiendo más adeptos. Basta ver lo que viene sucediendo con el caso de los fideicomisos que atenta contra la clase ilustrada del país: docentes, investigadores, artistas, etc., y que muchos no niegan haber depositado su esperanza en el primer mandatario y ahora confiesan sentirse defraudados.

 

También se debe meter en la perspectiva qué irá a suceder ahora que se definió la presidencia del partido en el poder. Hay que mantenerse expectantes de la reacción material del grupo que perdió esa posición y también qué sucederá con los apoyos de esta nueva dirigencia a las definiciones de las candidaturas.

Seguimos viendo cómo esa sólida alianza que avasalló en las elecciones pasadas, ahora entra en una guerra intestina por ganar posiciones, pero además aderezada de denuncias que revelan corrupción y malas prácticas de los protagonistas de esta novel historia.

 

La idea de una alianza total de los partidos de oposición, también toma fuerza y forma. Ya hay ejemplos en otros estados donde hay acuerdos claros de unidad y ello contribuye a cambiar el entorno de equilibrios electorales.

 

Todo esto sirva para entender una cosa. Morena no es imbatible, por el contrario, hay la posibilidad de que estemos atestiguando más bien su debacle.