CORRUPCIÓN MORENA - AL DESNUDO

EDGAR RODRÍGUEZ H. 

 

Prueba irrefutable de que la corrupción no tiene colores partidistas ni sexos aborrecidos, son las prominentes damas funcionarias de Morena Ana Gabriela Guevara Espinoza y  Yeidckol Polevnsky Gurwitz (años atrás conocida como Citlali Ibáñez Camacho) que le han pegado duro y sin misericordia al dinero del pueblo bueno y sabio de México en los cargos públicos de Directora General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte y de Dirigente Nacional del Partido Movimiento de Regeneración Nacional, respectivamente. Ambas mujeres fueron cogidas en sus maromas violatorias del triple mandamiento de la 4T: No robar, no mentir, no traicionar. 

 

A la ex corredora de fondo la Secretaría de Función Pública (SFP) nada más le detectaron irregularidades en la asignación y comprobación de 50.8 millones de pesos del fideicomiso Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar) que fueron ejercidos con  “documentos alterados, apócrifos y carente de validez fiscal”. Los recursos públicos fueron triangulados mediante empresas que facturaron a sobreprecio la realización de eventos deportivos.

 

Al más puro estilo de los integrantes prianistas de la mafia que estuvo en el poder que se victimizaban como chivos expiatorios y perseguidos políticos en las raras ocasiones en que fueron agarrados con sus manos en la masa, Ana Gabriela se fue por la vía fácil de considerar la detección de sus latrocinios como “un tema personal, porque está de por medio la gubernatura de Sonora y los resultados que pueda obtener la delegación que represente a México en los próximos Juegos Olímpicos 2020. Es una forma de denostar y truncar, lo que estamos haciendo bien en la Conade”.

 

La misma reacción tuvo la Polevnsky Gurwitz (antes Ibáñez Camacho) al quejarse de que la persiguen porque quieren expulsarla de Morena, cuando fue descubierta y acusada de haber pagado “395 millones de pesos a dos empresas por contratos de obras de remodelación y mantenimiento de inmuebles que nunca se llevaron a cabo” porque nunca existieron. También, le entró con fe a los consabidos moches en la compra de “diversos inmuebles en territorio nacional”  por varios cientos de millones de pesos. La cuña debe apretar porque el inquisidor procede del mismo tronco común de la 4T, pues fue el propio dirigente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, quien ordenó el pasado 5 de junio la conformación de un equipo de abogados para determinar en qué faltas incurrió la mujer de apellidos rusos y qué acciones jurídicas emprendería en su contra. Nada que ver con los conservadores de la BOA masculina.

 

El mismo par de mujeres, Ana Gabriela y Yeidckol (Citlali), tienen problemas con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), órgano desconcentrado de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público.  “Mi caso es una auditoría derivada de un ejercicio fiscal que encontró un error de contador que no acreditó asimilados.

 

Eso lo tipificaron como defraudación fiscal y derivó en una auditoría, y la cuenta puede crecer inmensamente porque no es el crédito de origen, mientras pasan los días son multas y recargos”, alega la primera en su defensa. “No recuerdo (igual que el “me no remember”  del expresidente norteamericano Ronald Reagan) la cantidad de impuestos que debía en 2013, pero en mi vida he pagado muchos”, se defiende la desmemoriada Polevnsky Gurwitz (Ibáñez Camacho).

Por supuesto que Ana Gabriela y Yeidckol (Citlali) no son las únicas de Morena que locas de contento le han entrado al baile de la corrupción 4teísta desde los cargos con que fueron distinguidas por Andrés Manuel López Obrador, hay otras más. De los caballeros ni se diga. No alegra comprobar que la corrupción no murió el 1 de diciembre de 2018 sino que sigue viva y gozando de cabal salud.

Se dice que…

 

*“Cuatrocientos kilómetros tiene la  ciudad donde vive Zenaida, voy a ver si la puedo encontrar para ver si me da su palabra”, pero mil trecientos kilómetros tiene la ciudad de Mac Allen, Texas, donde vive becado con dinero de los contribuyentes el regidor panista a distancia del H. Ayuntamiento de Colima, Héctor Insúa García. Es mucha la desvergüenza y el cinismo de este funcionario aviador, pero también muy grave el encubrimiento de los restantes miembros del Cabildo.

 

*Con más pena que gloria, el muy cuestionado ex alcalde de Villa de Álvarez y ex diputado federal, Enrique Rojas Orozco, se ha ido con sus bártulos a Chihuahua a un baile donde esperará otra oportunidad de seguir medrando a costillas de los colimenses.

 

*Los recientes cambios anunciados por el todavía gobernador José Ignacio Peralta Sánchez en las titularidades de las secretarías de Desarrollo Social, Cultura, Trabajo y Previsión Social, ningún interés despertaron en la ciudadanía, así los haya llamado a “realizar un trabajo profesional y honesto, en donde los beneficiados principales sean siempre las y los colimenses”.

 

*El dirigente estatal del Partido Verde Ecologista de México, Virgilio Mendoza Amezcua poco a poco se ha convencido de que es muy difícil que lo reciban con los brazos abiertos las tribus morenista y petista, y como en el PRI ya eran muchos los tiradores y llegó José Manuel Romero Coello directamente vía su dirigente nacional, podría terminar quedándose como el perro de las dos tortas.