BRECHAS DE GÉNERO - SOCIALIZANDO DATOS

Balvanero Balderrama García

balvanero@gmail.com / @Balvanero.B

 

La CEPAL (2018) define el concepto como: una medida que muestra la distancia entre mujeres y hombres respecto a un mismo indicador. Cada vez más, se hacen visibles las distancias existentes entre mujeres y hombres con esta perspectiva, de género.

Se hace necesario acortar estas brechas, disminuir las desigualdades, en aras de la configuración de una sociedad que otorgue iguales oportunidades a todas y todos sus integrantes. Es de justicia.

El primer paso para poder atender alguna situación es describirla, conocerla, analizarla.

También, por supuesto, en su origen estaría el aceptar que requiere atención. Hacia ello han estado presionando diversos grupos, asociaciones, de mujeres y hombres, pero principalmente por parte de ellas, para que las instituciones reconozcan y se implementen programas, políticas públicas para atender esta desigualdad.

Preparando una sesión para estudiantes de Economía de primer cuatrimestre en UNIVA Colima, en la cual también participan estudiantes de Economía de la Universidad Cardenal Herrera (España) -a invitación de su profesor Luis Enrique Cruz García- ubiqué los siguientes datos en cuanto a la participación de hombres y mujeres en la economía nacional: hombres 56.1%, mujeres 43.9 por ciento de manera global; en manufacturas 62.7 hombres y 37.3 mujeres; servicios 54.6 hombres y 45.4 mujeres; comercio 51.5 hombres y 48.5 mujeres (Censos Económicos 2019).

En un desglose más fino, a partir de la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT, 2019), se pueden apreciar estas brechas en el siguiente párrafo del comunicado emitido por el INEGI:

El 30.9% del TTT para las mujeres corresponde al trabajo para el mercado, 66.6% al trabajo no remunerado de los hogares y 2.5% a la producción de bienes para uso exclusivo del hogar. Para los hombres, 68.9% concierne al tiempo dedicado al trabajo para el mercado, 27.9% para el trabajo no remunerado de los hogares y 3.1% a la producción de bienes para uso exclusivo del hogar. (

En los textos en negritas, a propósito para destacarlo, se puede apreciar la enorme brecha en cuanto al trabajo en el hogar que no recibe un salario. Y, podríamos agregar, que muchas de las veces esas mujeres que trabajan en el hogar vienen de cumplir una jornada laboral remunerada; de ahí las menciones a las dobles y triples jornadas.

El tema es amplio, hay camino andado en la visibilización de estas brechas, en diversos ámbitos; es necesario asumir y reconocer que hay una deuda histórica que se deber resarcir. Es menester la participación de todas y todos.