AYUNTAMIENTO FAMILIAR - AL DESNUDO

Edgar Rodríguez H.

 

Como los malos ejemplos cunden, el alcalde emecista de Colima, Leoncio  Morán Sánchez, conformó el primer nivel de sus administración con el mismo criterio nepotista de su contraparte sindical Héctor Arturo León Alam. La única diferencia es que mientras la familia extendida de éste recibe plazas de base a perpetuidad; las chambas de confianza con las que aquel beneficia a las parejas y familiares de sus funcionarios de primer nivel, regidores, síndica  y parientes de la presidente del DIF Municipal, son por máximo tres años, de los cuales ya ha transcurrido dos.

 

Tanto el nepotismo de León Alam como el de Morán Sánchez son de sobra conocidos, pero el primero de ellos es conquista sindical, no así el segundo que también pinta de cuerpo entero la visión patrimonialista que de la administración pública tiene quien por cuarta vez amenaza a los colimenses con gobernarlos para escalar a nivel estatal su preferencia por la familia y los cuates a la hora de armar sus equipos de funcionarios y empleados de confianza.

 

A pesar de que tal abuso continuado de Leoncio en contra del derecho humano a ocupar un cargo público de designación en condiciones de equidad, con piso parejo, lleva ya dos años,  fue hasta apenas el jueves 15 de octubre de 2020 que el regidor Roberto Chapula De La Mora denunció tan flagrante corrupción, grave señalamiento al que los demás integrantes del Cabildo, hasta ahora, han  prestado oídos sordos, igual que cuando le fue públicamente reclamado al alcalde su encubrimiento al regidor panista a distancia Héctor Insúa García, quien se adelantó más de un año a las medidas anti Covid-19 aislándose en McAllen desde que cobró su primera quincena. ¡Y desde entonces no ha dejado de cobrar su jugosa beca trianual!

 

En la nepotista tropa orgullo del sosteniente Leoncio Morán Sánchez destacan dos hijos del Secretario Técnico de su nada honorable ayuntamiento, Salvador Cárdenas Morales. Alejandro cobra como asistente personal del Comisionado de Seguridad Pública y Justicia Cívica, Doctor Alejandro González. Paola es Directora de Capacitación. Del grupo de regidores emecistas, Magdalena Ureña Peña le consiguió chamba a su esposo Ignacio Vizcaíno Ávalos, en la Dirección General Jurídica. A su hermana Berenice la metió como Oficial del Registro Civil y a su cuñado Jorge Reyes, de Juez Cívico Municipal. ¡Qué bonita familia, que bonita familia!

 

Omar Suárez Záizar cuadriplica ingresos con su esposa Gabriela Rodríguez Pérez, directora del Instituto de la Mujer; su cuñada en la jefatura del Departamento de Control Presupuestal; y su suegro Alfonso Rodríguez en Comercialización y Abastos, pero comisionado con goce de haberes a la Síndico Municipal Glenda Yazmín Ochoa en tareas de proselitismo político a favor de Leoncio Morán Sánchez en los municipios de Manzanillo y Tecomán.

 

Doña Glenda también gusta de lo mismo. Porque la familia es primero, su sobrino Chepe es Subdirector de Participación Social. Su hija primero dirigió la Guardería Rosario Castellanos y ahora la Casa Carrusel.  ¡Y aún hay más¡ El también regidor Orlando Godínez Pineda, quien hizo méritos con Locho alborotándole a  los comerciantes de la céntrica calle Madero al ex alcalde panista Héctor Insúa García, tiene a su esposa  Esther Rodríguez Coello en una Dirección de Área en el DIF Municipal.

 

La regidora Claudia Macías Becerril colocó a su hermano Gerardo nada más ni nada menos que como Director de Conservación en la Dirección de Obras Públicas. Prueba irrefutable de que Locho es de los que ni sus propios pecados calla, es que evidenció su talante nepotista cuando en plena sesión de cabildo se agarró del chongo con el regidor José Cárdenas Sánchez, quien le reclamó el despido de su hermana Esmeralda de la Secretaria del Ayuntamiento, ocasión en la que aquel le restregó tener incrustados en la nómina municipal de confianza a su cónyuge, dos hermanos y la sobrina.

 

Los mencionados no son todos los que son. Hay otra relación igual de beneficiarios del nepotismo ramplón que el dos veces alcalde de Colima, Leoncio Alfonso Morán Sánchez, implantó en la administración municipal el mismo día 15 de octubre de 2018 que arrancó. Es un escándalo dicen y hasta lo maldicen por el manejo patrimonialista que ha venido haciendo del capítulo 1000 del presupuesto municipal que los organismos de fiscalización ya detectaron como escandaloso especialmente en estos tiempos de austeridad 4Teísta.

Se dice que…

 

*La marcada preferencia de Leoncio Morán Sánchez por sus incondicionales en el otorgamiento de cargos públicos municipales podrá ser legal pero es a todas luces inmoral, injusta e inequitativa.

 

*No se trata de evidenciar a los beneficiarios del nepotismo luchista sino el muy personal estilo de integrar sus equipos de trabajo de quien haría lo mismo a mayor escala si llegara a ocupar la gubernatura del estado para el sexenio 2021-2027.