Al rescate del léxico colimense

Por Amelia Gutiérrez Solís

 

El profesor investigador adscrito a la Facultad de Letras y Comunicación (Falcom) de la Universidad de Colima (Ucol), Alan Emmanuel Pérez Barajas, analiza el habla popular en Colima para rescatar el léxico que le da identidad a la región y reflexiona sobre la manera particular de los colimenses para construir una realidad.

“Los colimenses sin excepción y todos los hablantes en cualquier variedad dialectal del español, llámese el español del norte, del sur, del altiplano o del golfo, tenemos formas particulares que reflejan no solamente nuestra cosmovisión, sino también nuestra manera particular de construir una realidad”, expuso el egresado de la licenciatura de lengua y literatura española.

Mtro. Alan Emmanuel Pérez Barajas.

El doctorando en lingüística por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que existen construcciones y acomodamientos de las palabras en las frases u oraciones que diferencian a los colimenses respecto a otros habitantes del Occidente y del país.

“Un ejemplo de una construcción es usar el verbo soler por saber: 'Mi mamá sabe hacer capirotada en Semana Santa' o 'Juanita sabe llegar a las cinco, pero no ha llegado hasta el momento'. Eso es típico de los colimenses y este tipo de fenómenos de hacer cambios y utilizar de manera alterna o indistinta un verbo u otro pertenece también a cierta clase sociolectal”, expuso.

Pérez Barajas señaló que las nuevas generaciones difícilmente entenderían estas oraciones o en qué consiste este proceso de cambio que los lingüistas llaman modalización, ya que son verbos que han quedado de manera casi intacta y que reflejan la influencia española del siglo XVI y XVII.

“Desde esta perspectiva, en la que trabajo, que es la lingüística funcional, no hay error, hay variación; no hay formas buenas, malas o anómalas, buenas o malas construcciones, simplemente es alternancia”, afirmó el lingüista.

El experto en cambio y variación lingüística indicó que lo importante es que la palabra, oración o forma de expresión cumpla con la función comunicativa.

Expresiones prototípicas

“En Colima, en el habla popular se reflejan ciertas formas que son únicas y exclusivas. Muchas veces, así como hay elementos vivos o que socialmente pertenecen a cierta región, este tipo de hablas populares al no estar en contacto con ciudades cosmopolitas, como Guadalajara en el Occidente, conservan esas formas”, mencionó el integrante del Cuerpo Académico 67 Sociedad, cultura y significación de la Falcom.

Además, señaló que existen contextos que son propicios para el cambio lingüístico y otros que no lo son y estos últimos guardan esas construcciones arcaicas, que forman parte del habla popular o coloquial.

El investigador expuso las variaciones de los verbos: ocupar, alzar y lucir, que entre los colimotes tienen significados diferentes. El verbo lucir tiene más de 20 construcciones sintácticas y por lo menos cinco significados que para los colimenses parecen básicos, además de que es usado como advertencia, por ejemplo en el enunciado: No te me luzcas o lúcete. Mientras que ocupar presenta diversas modalizaciones como necesitar, requerir y precisar, entre otras extensiones.

“Lucir es un verbo de mucha frecuencia en Colima y en la región que, junto con el verbo alzar, refleja pautas de conducta e incluso maneras de percibir a los demás. Por ejemplo, la gente puede ser alzada en cuanto a su conducta”, aseguró.

La entonación junto con la inserción de ese tipo de palabras, construcciones y términos, forman expresiones prototípicas de la identidad de los colimenses, que en lingüística se conocen como variaciones libres.

“Tenemos una marca fonológica que siempre la acompañamos en sentido opuesto a un adverbio. Por ejemplo, luego, que con cierta entonación y cierto acomodo sintáctico deja de funcionar como un simple adverbio de tiempo. El adverbio luego para los colimenses puede significar espacio, modo o manera, tiempo, advertencia y desplazamiento de hiperactividad”, explicó el lingüista.

Mtro. Alan Emmanuel Pérez Barajas.

Otro fenómeno que ha encontrado Pérez Barajas en hablantes populares, pero en contextos estrictamente rurales, es la frase nominal con doble cabeza o doble núcleo, que difícilmente sucede en otras regiones del país.

En municipios como Comala, Minatitlán y Armería y comunidades de la entidad con más de tres mil habitantes, existe un fenómeno referencial, un correlato entre la referencia del nombre de la persona, la actividad de la familia de la que proviene la persona y la ubicación espacial. Por ejemplo, María, la tamalera, en cuya expresión se duplica el nombre.

“En primer lugar, queremos poner de relevancia, en el foco de la sintaxis, no necesariamente el nombre de la persona, sino a qué se dedica esa persona o de qué familia viene, que por linaje le ha sido dado y entonces se convierte en el referente locativo sintáctico para poder ubicar a María y diferenciarla de las demás", finalizó.