TONALTEPETL 4/ 09/19

Gustavo L. Solórzano

Desde que tengo memoria de adulto, aprendí que quienes ejercen realmente el poder suelen estar, como decimos en la tele, “tras bambalinas”. Han sido casos contados con los dedos de la mano, los que se rebelan y ejercen el poder que ostentan. Sin embargo, ello les ha valido quedar fuera del presupuesto en la siguiente ronda. Es decir, ya no son tomados en cuenta en subsecuentes proyectos, más cuando hablamos de política, recuerdo aquella famosa frase de un jerarca partidista, “el que se mueve no sale en la foto”. Dicho de otra forma, el poder no siempre va con el oficio que se realiza.

No es raro entonces, que algunos servidores públicos respondan más a intereses de grupo o de desconocidos socialmente, que a los ciudadanos a los que se deben. Finalmente el poder es para ejercerse, aunque lo ideal es que sea, insisto, para el bien social, para servir a quienes necesitan y desde luego por igual, sin distingos ni colores. Se entiende también que quien llega al poder público  se acerque a gente de su confianza que coadyuve en el servicio ciudadano. El problema surge cuando las decisiones de algunos políticos vulneran la credibilidad que en ellos pone la sociedad y los derechos de los propios ciudadanos. La política es hermosa, aleccionadora y facilitadora de procesos, quienes la pervierten son aquellos que la ejercen solo en su beneficio, generando abusos, prepotencia e incluso muertes.

La llegada del actual presidente despertó la esperanza de millones de mexicanos qué, cansados de lo mismo, ejercieron su derecho al voto para definir lo que yo entiendo, como un nuevo rumbo para nuestro país. Reitero, son muchos los mexicanos que han vivido bajo la sombra del poder, pero, son más los que estaban en espera del poder mismo. “El que nunca tiene y llega a tener, loco se quiere volver”, reza un refrán popular. Eso es lo que está pasando, la soberbia rebasó a la humildad, el ego asumió el control y muchos servidores públicos se han olvidado de que nada es para siempre. Eso es característico de los humanos, olvidar de dónde venimos y entender que todo es pasajero como la vida misma.

Andrés Manuel López Obrador, en su calidad de presidente  está haciendo su parte, sin embargo tendría que existir un clon en cada estado, municipio y comunidad de nuestro México para que supervisara que todo va de acuerdo a lo que seguramente piensan él y su equipo cercano. No podemos exigir que se resuelva en un año, ni en dos, ni en tres, algo que se arrastra desde decenas de años, lo que si podemos hacer, más allá de intereses personales, es pensar como mexicanos y sumarnos por un bien común que nos lleve a una estabilidad económica integral. Más de cincuenta millones de gente en pobreza extrema es una herencia que clama justicia e igualdad, paz y replico, unidad como hijos de una misma tierra, paisanos. Tal vez sea mucho pedir, sin embargo pienso que es poco en comparación de lo que podemos dar.

ABUELITAS:

Expreso mi reconocimiento ciudadano al Gobernador de  nuestro estado y a su Secretario de Educación por el gran acierto que representa la inversión de más de setenta millones de pesos en beneficio de más de 343 mil educandos. Lo anterior con la donación de los uniformes escolares para estudiantes de educación básica. Sin duda, un vaso con agua en este oasis de indiferencia.

ERUPCIÓN:

Las traiciones siempre llegan de la gente más cercana a la persona afectada, aquí y en China, peor cuando existen asuntos no resueltos o resentimientos que llevan al sufrimiento de quien los vive. Es cuanto.